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El órdago de Errejón en el feudo de Colau, nueva batalla para el 10-N

¿Tiene hueco el ex dirigente de Podemos en el bastión de la alcaldesa? Muy cercano a los «comunes» desde sus inicios, ahora el líder de Más Madrid ha consumado la ruptura política

  • Colau y Errejón junto a Pablo Iglesias y Mónica Oltra en la campaña de hace cuatro años.
    Colau y Errejón junto a Pablo Iglesias y Mónica Oltra en la campaña de hace cuatro años. /

    EFE

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de octubre de 2019. 16:20h

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Cristina Rubio.  Barcelona. 11/10/2019

«Cuando empezó a sonar que Íñigo Errejón se presentaba en Barcelona, le dije a Manuela (Carmena) que me sorprendía recibir esas noticias y más aún que no me hubiese llamado ni nada. Ella me dijo que tenía toda la razón, que le transmitiría que se pusiera en contacto conmigo porque le parecía lo mínimo. Tras la insistencia de Manuela, él me llamó». Así relató la propia Ada Colau en Ràdio 4 cómo se enteró de que el líder de Más País iba a presentar batalla en su feudo, la joya de la corona de los «comunes», la circunscripción de Barcelona.

Y la alcaldesa levantó la voz: «Le dije que lo que planteaba de agenda social, de lucha contra el cambio climático y de unidad para sumar, en Cataluña lo representa En Comú Podem y además con un gran ejemplo de pacto como el que hemos hecho en el Ayuntamiento». Una línea roja a modo de reivindicación ante un dirigente que, a ojos de la ex activista, «no tiene ningún tipo de estructura ni de organización ni un programa específicamente catalán».

Frases con aroma a ruptura hacia un dirigente muy próximo a los «comunes», con buenas relaciones en la plataforma municipalista de la alcaldesa desde su nacimiento y con una importante red de contactos entre los que estaba la líder del partido en el Parlament, Jéssica Albiach, quien incluso fue en la lista de Errejón en Vistalegre II.

Los mismos argumentos mantienen desde Podemos Cataluña: «No se conoce su programa y la lista justo se ha sabido esta semana», explican desde la formación.

Cuando formaba parte del partido, Errejón era un habitual en Cataluña, su fluido catalán copaba los mítines de la izquierda junto a la propia Colau, y eran frecuentes sus desplazamientos a Barcelona para mantener reuniones de trabajo o participar en actos públicos. Uno de los más recordados fue una conferencia que Errejón pronunció junto a Josep Lluís Carod Rovira (ERC) y Xavier Domènech, mano derecha de la alcaldesa.

Cuatro años después, el divorcio político entre Colau y Errejón es una realidad tras un órdago confirmado esta misma semana a través de Més Barcelona, la candidatura para el 10-N de Errejón encabezada por el activista y politólogo Juan Antonio Geraldes, que se enfrentará a la de Jaume Asens (En Comú Podem). Los 32 escaños que reparte Barcelona (la segunda circunscripción, por detrás de Madrid) y su proporcionalidad casi directa han sido determinantes.

Ahora, la incógnita es saber si hay espacio para Errejón en la Barcelona de Colau. Fuentes de su equipo explican a este diario que la voluntad de Més Barcelona es su apuesta por el «desbloqueo en favor de la convivencia» y por abordar «otros problemas como la desigualdad social o el medio ambiente», además de recuperar el debate político en la cuestión territorial. También ponen especial hincapié en el perfil «activista» y «municipalista» de su cabeza de cartel, un politólogo desconocido de Sant Boi que concurrió en las municipales de mayo con Guanyem –un espacio transversal de izquierdas en el que también está la CUP– y rechazan de plano el enfrentamiento con los «comunes» de Colau. Sin embargo, el electorado y la zona de influencia son los mismos en una batalla, la del 10-N, que puede agitar el tablero por la izquierda.

CUENTAS DE CARA AL 20-N

La lista de En Comú Podem con Jaume Asens perdió cinco de sus 12 escaños en las elecciones de abril y se dejó unos 240.000 votos en Cataluña. Se quedó en siete y parte de los apoyos pasaron a filas socialistas. Asens, muy cercano a Pablo Iglesias, repite como cabeza de cartel ahora.

De los siete escaños cosechados, seis son por Barcelona, una demarcación donde los «comunes» lograron algo más de medio millón de votos el 28-A.

UN MISMO ELECTORADO

«El cinturón rojo se volverá morado». Esta fue una de las frases más escuchadas en las campañas de En Comú Podem en 2015 y 2016, cuando Xavier Domènech logró imponerse ante el soberanismo con 12 escaños y casi un millón de votos. Dos victorias holgadas cimentadas a partir del cinturón metropolitano, la zona donde más diputados se reparten (31 entonces, 32 ahora) que antaño había sido socialista. Ahora, Errejón entra de lleno en la batalla por Barcelona con los «comunes» (terceros), el PSC (que se impuso en abril) y Esquerra (segundos). El crecimiento del independentismo en la demarcación es evidente, aunque se sigue imponiendo el electorado de izquierdas catalanista y no soberanista, un perfil muy de acuerdo con los postulados de la candidatura de Més Barcelona. Según el último CEO de la Generalitat, los votantes de los «comunes», el público potencial del ex dirigente de Podemos, se definen «progresistas», «feministas» y «ecologistas», tres de los puntos que reivindica y repite ahora Íñigo Errejón de cara a la convocatoria del 10-N.

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