El PP frena la quimera de Mas

Garcia Albiol cierra las puertas a negociar la «desconexión» y avanza que el Estado no intervendrá Cataluña porque no habrá DUI. La permanencia de Cataluña en la UE centra el pulso electoral que mantiene Junts pel Sí con las fuerzas no independentistas

Xavier Garcia Albiol pidió ayer en Alcarrás (Lleida) que los soberanistas dejen de monopolizar la campaña y «hablar de los temas que realmente importan»
Xavier Garcia Albiol pidió ayer en Alcarrás (Lleida) que los soberanistas dejen de monopolizar la campaña y «hablar de los temas que realmente importan»

Las elecciones catalanas del 27-S están marcando una nueva forma de hacer campaña. El convulso panorama político que se vive en Cataluña provoca que el proceso soberanista cope los discursos de los candidatos a presidir la Generalitat, más volcados en defender las ventajas o los inconvenientes de una hipotética ruptura de Cataluña con el resto del Estado, que en presentar sus propuestas en carteras tan importantes como la educación o la sanidad.

Desde Junts pel Sí no hablan de declarar unilateralmente la independencia, sino de «abrir un proceso de negociación» a partir del 28 de septiembre con la vista puesta en el Estado, y en Europa, a la que quieren nombrar intermediaria. Arguyen aquello de que obteniendo «un mandato democrático claro» –se refieren a una mayoría de escaños pero no de votos– el «procès» es incuestionable.

El cabeza de lista, Raül Romeva, asegura que obteniendo 68 diputados Cataluña estaría legitimada para exigir la independencia. Pero la CUP asegura que no les dará el apoyo necesario si no alcanzan el 50 por ciento de los votos. Algo «deseable» para Romeva pero no necesario «puesto que en unas elecciones autonómicas sólo cuentan los escaños».

En un tono más conciliador, hablan de uno de los temas que más les preocupan: las relaciones con el Estado, que intuyen serán malas. Saben que España se opondría a su inclusión en la Unión Europea y por eso se empeñan en defender que ese panorama «no favorece económicamente a ninguno» y en calmar a su electorado asegurando que «la Unión Europea no se atrevería a expulsar a siete millones de catalanes».

La respuesta del Estado a todas estos sueños independentistas, es contundente: Si Cataluña rompe con España «habría que abandonar Europa, no se sabe qué pasaría con la PAC (Política Agraria Común europea), no se sabría dónde quedarían las sedes de las entidades financieras, ni las ayudas europeas, ni si los catalanes seguirían siendo europeos, ni qué pasaría con los derechos que los catalanes tienen ahora como españoles, ni cuál va a ser la nacionalidad de la gente», aseguró Rajoy en Lleida.

Ayer, el candidato popular a la Generalitat, Xavier Garcia Albiol, se quejó de que «los indepedentistas están monopolizando la campaña con el proceso soberanista» que, según el popular no prosperará. «No se suspenderá la autonomía de Cataluña, porque antes el PP o el Gobierno pararán el proceso de independencia», aseguró Albiol ayer en la planta de fruta de Villefruit de Alcarrás (Lleida). Allí pidió hablar «de temas que realmente importan» como la educación trilingüe o la supresión del impuesto de sucesiones.

El cara a cara de Margallo y Junqueras

Después de que el Ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo aceptara hace una semana el reto lanzado por el líder de ERC, Oriol Junqueras, de enfrentarse en un cara a cara para debatir las posibles causas de una Cataluña fuera de España, ayer se decidió fecha para el tan esperado debate. Será el 23 de septiembre en la cadena de televisión 8tv bajo la mediación de Josep Cuní .