El «procés» descarrila

CDC abre fuego contra la CUP. La ANC asume el «alejamiento» de la sociedad civil con los partidos independentistas.

Un hombre escribe un mensaje en la puerta de la sede de la CUP en Barcelona, con la palabra «decepción» en el suelo
Un hombre escribe un mensaje en la puerta de la sede de la CUP en Barcelona, con la palabra «decepción» en el suelo

CDC abre fuego contra la CUP. La ANC asume el «alejamiento» de la sociedad civil con los partidos independentistas.

El siguiente mensaje circuló ayer por cientos de teléfonos móviles en Cataluña y es una buena prueba de la división que atraviesa el movimiento soberanista: «Hoy miércoles nos encontramos, cívicamente con “estelades”, delante de la sede de la CUP para mostrar nuestro rechazo al incumplimiento del pacto». La manifestación ante la sede de la CUP se cerró con una pancarta denunciando «Decepción» por la ruptura del bloque soberanista. Horas antes, los dirigentes de Convergència, que llevan meses mordiéndose para no violentar a los antisistema, comenzaron a deshacerse de sus complejos y a cargar las tintas contra sus presuntos socios, a quienes ahora comparan con el PP.

«La CUP y el PP se han convertido en lo mismo, no porque sean lo mismo, sino porque sus actuaciones nos llevan al mismo sitio», afirmó el candidato de CDC al Congreso, Francesc Homs, quizás el más beligerante contra los antisistema, a quienes incluso acusa de ser «el antónimo» de la independencia.

En una línea también acusatoria se expresó el presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí, Jordi Turull (CDC). «Lo que han hecho hoy, señores de la CUP, es muy grave; es muy grave para el proceso soberanista y es muy grave para el mientras tanto. Para toda aquella gente que con estos presupuestos tenía unas mejoras –quizá para ustedes serán pocas– se deberá aguantar. Y tendrá que aguantar por culpa de que estos presupuestos no se podrán tramitar. Y es muy grave para el proceso. ¿Por qué? Porque ustedes firmaron un compromiso», subrayó Turull en una intervención en el Parlament con tono desafiante. «¿Nos pueden aguantar la mirada? A mí seguramente me la pueden aguantar. Lo que no sé si podrán aguantar la mirada a toda aquella gente que con tantos sacrificios hace cuatro años que se está movilizando, que tiene una ilusión y que tiene un sueño», afirmó.

El malestar de Convergència con la CUP viene de lejos. Los convergentes ya tuvieron que sufrir la humillación de apartar a su candidato a la presidencia, Artur Mas. Cinco meses después, tan siquiera han obtenido luz verde para tramitar el proyecto de presupuestos. Convergència no sale de su asombro ante tamaña «deslealtad».

Quienes también se sienten decepcionados son los socios de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), cuya dirección emitió ayer un duro comunicado. La asociación aseguró «ver con preocupación» el estilo parlamentario que caracteriza las relaciones entre Junts pel Sí y la CUP, ya que «está generando alejamiento, desafección y desconfianza» entre los partidos y una sociedad civil que, a su juicio, «ha demostrado tener un objetivo claro, la independencia de Cataluña».

Desconfianza

«Exigimos responsabilidad, coraje y generosidad a nuestros diputados independentistas en nombre de todos los que hemos depositado nuestra confianza en ellos, y que tengan presente el acuerdo de gobernabilidad que contrajeron ante el país y sus votantes», añadió la ANC que, en los últimos días, ha mantenido conversaciones con el Govern de Junts pel Sí y con la CUP sin obtener ningún avance.

Los que más han mantenido las formas hasta ahora han sido los dirigentes de ERC, probablemente por el interés que mantienen en pescar votantes de la CUP, sobre todo a las puertas de unas elecciones generales. Ayer, sin embargo, Esquerra tuvo que subir el tono contra los antisistema. «Ustedes se han traicionado a sí mismos. Se han cansado de decir desde de este atril que este Parlament no puede coartar ningún debate democrático. Pues, ¿qué hacen hoy? ¿Qué están haciendo hoy? Hoy están coartando el debate de unos presupuestos», afirmó el portavoz adjunto de JxSí, el republicano Roger Torrent.