El rendimiento escolar ha mejorado desde 2008

La Razón
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Barcelona- El informe anual sobre Educación en Cataluña de la Fundació Jaume Bofill indica que los resultados escolares han mejorado en los últimos años, aunque los autores del documento pidieron una «mayor equidad» en la distribución de la inversión, para compensar a las zonas más desfavorecidas.

Los autores del informe, el catedrático de teoría de la Educación de la Universitat de Barcelona (UB) Miquel Martínez y el investigador Bernat Albaigés, justificaron estos buenos resultados desde 2008 por «la calidad del profesorado», que, además, ha servido para «paliar la situación de austeridad económica», en referencia a los recortes. Según el anuario, el esfuerzo inversor en Cataluña es el 25 por ciento inferior a la media europea, por lo que los expertos insistieron en que haya una mayor inversión en las zonas con estudiantes con peores resultados.

«Una mejora más grande de los resultados no será fácil con las acciones que hacemos, sino que necesitamos medidas redistributivas de recursos que intenten reducir estas desigualdades sociales», señaló Martínez. Ambos investigadores apuntaron al profesorado como uno de los principales argumentos para el balance positivo del anuario, pese a que «han tenido que asumir más horas de clase, aulas con más alumnos y menos salario», y también destacaron el impulso de «mejoras estructurales» por parte del Govern.

Según el informe, entre 2009 y 2011 el presupuesto de la conselleria de Enseñanza se redució un 6,9 por ciento, y el gasto público por estudiante ha bajado en 493,5 euros, más del 10 por ciento.

Respecto al abandono de los estudios, el documento señala que en 2012 un 21 por ciento de las personas de entre 16 y 29 años volvieron al sistema educativo después de abandonarlo antes. Por lo tanto, el abandono educativo prematuro ha bajado un 9 por ciento desde 2008.

Además, la participación de los jóvenes menores de 25 años en la formación a lo largo de la vida ha aumentado en casi un15 por ciento desde 2008 y, a pesar del aumento del paro juvenil, los denominados «ni–ni» –sin estudios ni trabajo– se han reducido ligeramente en los últimos años.