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«Hay que recuperar el arte de mezclar generaciones, vivimos en burbujas de coetáneos»

Entrevista a Carl Honoré, cazador de tendencias

  • «Hay que recuperar el arte de mezclar generaciones, vivimos en burbujas de coetáneos»
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de junio de 2019. 12:19h

Comentada
Montse Espanyol Barcelona. 25/6/2019

A nadie le seduce la idea de morir. Entonces, ¿por qué cumplir años se vive cómo una condena y no cómo un regalo? Se mire como se mire, la revolución de la longevidad es un gran salto adelante. La población centenaria mundial pasa ya de las 450.000 personas y pronto los mayores de 65 años superarán a los menores de cinco. Pero en vez de brindar por todos esos años adicionales de vida, nos asusta envejecer. ¿Por qué? Es una de las respuestas que Carl Honoré busca en su nuevo libro: ««Elogio de la experiencia (RBA)». Este cazador de tendencias y abanderado del «slow movement», se ha conjurado ahora para luchar contra el «edadismo». Esta palabra, que aún no reconoce la RAE, como hace años tampoco aparecía en su diccionario «sexismo» o «racismo», hace referencia a las creencias, normas y valores que justifican la discriminación de las personas por la edad. Honoré percibe un cambio de tendencia. En una sociedad que venera a la juventud, ensalza el valor de la experiencia para sacar partido a nuestras vidas más longevas. Y tiene aliados, vean si no a Diane Keaton, influencer a sus 73 años.

-Es fascinante el experimento de Ellen Langer, que encerró a unos septuagenarios en un monasterio sin espejos, para persuadirles de que tenían 22 años menos, y al salir su salud había mejorado. ¿Tal es el poder de la mente?

-Cómo nos sentimos respecto al envejecimiento afecta a cómo envejecemos realmente. Pero si tienes una cadera donde no hay más cartílago, hay que pasar por quirófano. Hoy, tenemos la ventaja de que la tecnología puede hacer cosas extraordinarias. El desafío más grande al que nos enfrentamos, no es el envejecimiento, es el edadismo, esas imágenes y estereotipos tóxicos, sombríos e inmensamente negativos que generan una visión negativa de la vejez. Cuanto más negativa sea esa visión, peor envejecerás.

-¿Por qué Occidente tiene esta visión negativa?

-Yo también pensaba que era un problema del mundo moderno. Pero en todas las culturas hay incomodidad ante el proceso de envejecer. Genera zozobra, miedo y culpa. La vejez no fue nunca el paraíso. Pero el culto a la juventud que nace en los años 60, la criminaliza. Colocamos la juventud en un pedestal y la veneramos como nunca antes. Ser joven es la meta, en lugar de ser la mejor versión de nosotros mismos. El mundo que conocemos hereda también la obsesión por la productividad de la época industrial, donde hacía falta un cuerpo joven para ser productivo. Hoy, la producitividad es cognitiva y eso es una ventaja para las personas que se hacen mayores, aunque aún pesa ese prejuicio de que la productividad es de los jóvenes.

-¿Percibe un cambio de tendencia? Diane Keaton es influencer.

Estamos al principio de un cambio tectónico. El péndulo se había desplazado hacia un extremo, el culto a la juventud, y ahora regresa hacia un punto más equilibrado donde vamos a tener una visión más honesta, genuina y matizada del envejecimeinto.Con los años, hay cosas que perdemos, otras permanecen iguales hasta la tumba y muchas cosas hasta mejoran. Cada vez hay más ejemplos que verifican este cambio de tendencia. En Corea del Sur, una mujer de 72 años, jubilada y desanimada, empezó a compartir sus viajes en Instgram, animada por su hija, y se ha convertido en una de las influencers más admiradas del país. La siguen personas de todas las edades.

-¿De todas las edades?

-Esa es la clave. Hasta ahora hemos estado definidos por nuestra edad cronológica, cuando lo que cuenta no es la edad, sino las elecciones que tu haces en la vida, las series que ves en Netflix, la política que abrazas ... La próxima revolución es romper los prejuicios que nos frenan a no hacer determinadas cosas por culpa de la edad. Hay que recuperar el arte de mezclar generaciones. Antes, las generaciones se mezclaban, ahora vivimos encerrados en burbujas de coetáneos. Si mezclamos generaciones, el edadismo cae, porque los jóvenes desarrollan una visión más positiva de la gente mayor y de su propio proceso de envejecimiento. Ganarán en confianza y en sabiduría y tendrán menos miedo a cumplir años. Igual que hemos aprendido a censurar frases sexistas y racistas, hay que cambiar el lenguaje que criminaliza la vejez y atrevernos con cosas nuevas. Mira, tengo 85 y me he enamorado.

-El hombre siempre ha llegado a edades avanzadas, hay genios que hicieron cosas increíbles siendo ancianos.

-Miguel Angel, Matisse, Beethoven Bach. Miguel Angel pintó la Capilla Paulina con más de 60 años. Exigía una capacidad física olímpica, porque entonces no había ibuprofenos ni cremas.

-¿Compartían hábitos?

-El cuerpo está hecho para moverse, tenemos mantenernos activos, no fumar, consumir alcohol moderadamente y abrirnos a la novedad. Mantener ese espíritu de curiosidad y cambiar nuestra visión de la muerte. Hemos perdido el arte de morir, es una cosa tan institucionalizada, fea, medicalizada y tan poco humana, que no queremos pensar en la muerte, cuando todas las religiones meditan sobre ella.

-¿Qué piensa de alargar la vida con la tecnología?

-Me parece un impulso humano buscar la inmortalidad.

-¿Cómo sería un mundo sin muerte?

-Dejaríamos de ser seres humanos. Seríamos otra cosa y no sé si esa otra cosa sería feliz.

-Nos gustaría saber de dónde venimos y a dónde vamos, pero la gracia de la vida es no saberlo.

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