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«Hay una adaptación de la población a las altas temperaturas»

Entrevista a Hicham Achebak, investigador de ISGlobal, centro impulsado por la Obra Social 'la Caixa', y autor del estudio

  • Hicham Achebak, investigador de ISGlobal
    Hicham Achebak, investigador de ISGlobal
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

31 de julio de 2018. 08:26h

Comentada
Ángela Lara.  Barcelona. 31/7/2018

Un estudio, coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicado en PLOS Medicine pone de evidencia que, en contra de los previsto, el calentamiento climático no ha hecho aumentar la mortalidad atribuible al calor.

-¿Cómo afectan las altas temperaturas a la salud? ¿Y cuál es el colectivo susceptible de sufrir problemas de salud por el calor?

-El impacto más directo y más grave de la temperatura sobre la salud es sobre la mortalidad. A medida que aumenta la temperatura, aumenta también la mortalidad. El colectivo más vulnerable a las altas temperaturas o a las temperaturas en general, son las personas de avanzada edad porque tienen menor capacidad para regular su temperatura corporal

-En los últimos años, como consecuencia del cambio climático, ha habido un incremento de las temperaturas estivales en España. ¿Está cuantificado este incremento?

-Es de 0,33 grados por década. El calentamiento climático ha sido progresivo, aunque durante la última década ha sido mucho menor debido a factores climáticos globales, pero en general la tendencia es de un grado cada tres décadas y se estima que prosiga así durante las próximas décadas o que incluso se acelere un poco más.

-Pero, según pone de relieve el estudio, el aumento de las temperaturas no ha supuesto un incremento de las muertes atribuibles al calor

-Son dos tendencias opuestas. Por un lado, tenemos un aumento de las temperaturas y por otro, un descenso de la mortalidad atribuible a la temperatura. El objetivo principal del estudio era ver si, en este contexto de aumento de las temperaturas estivales desde 1980 a 2015, también ha habido un aumento del número de defunciones atribuibles al calor. Y sorprendentemente, esto no ha sido así a lo largo de los últimos 35 años, en los que vemos un tendencia opuesta entre temperatura y mortalidad. Esto se debe principalmente a la disminución de la vulnerabilidad a las temperaturas estivales por parte de la sociedad. A medida que ha ido aumentando la temperatura, el riesgo de morir ha ido disminuyendo y este decrecimiento ha sido más rápido que la tasa de aumento de las temperaturas y, por lo tanto, ha habido una compensación. En nuestro estudio hemos analizado dos causas de muerte como son las defunciones por causas respiratorias y defunciones por causas circulatorias, porque éstas son las que muestran una mayor correlación con las condiciones de temperatura atmosférica. En todas estas causas hay un descenso en el riesgo de morir por calor y en el número de las defunciones atribuibles al calor.

-¿Por qué las personas soportan mejor las altas temperaturas, que además se han incrementado?

-Porque ahora las personas tienen más recursos materiales para paliar los efectos de las temperaturas y esto lo podemos achacar al gran progreso socioeconómico que se ha experimentado en España a lo largo de las últimas décadas, que, por ejemplo, habría motivado la popularización del aire acondicionado. Hay muchos otros factores involucrados como la mejora en las infraestructuras sanitarias y el tratamiento de la morbilidad relacionada con el calor; además, desde el 2003, a raíz del impacto que tuvo la ola de calor de ese año en Europa, desde la administración se puso en marcha un plan para reducir el impacto de las temperaturas extremas sobre la salud.

-¿La previsión es que se mantenga un incremento estable de las temperaturas?

-Todas las proyecciones de calentamiento climático auguran un calentamiento más importante en las próximas décadas y, por lo tanto, las temperaturas seguirán aumentando. Eso es casi seguro, pero si la mortalidad aumentará o no dependerá de cómo evolucione la vulnerabilidad de la sociedad hacia las temperaturas.

-¿Se podría pensar en una aclimatación del organismo a las nuevas temperaturas?

-Para que exista una aclimatación ha de pasar mucho más tiempo, no se produce en un período de 30 años, se necesitan siglos o milenios. La fisiología humana es muy invariable y lo que es variable es el desarrollo socioeconómico y los hábitos de comportamiento de la gente y, sobre todo, de la población más vulnerable. Esto puede cambiar de forma rápida y permitir una adaptación casi inmediata a incrementos de temperatura.

-Sin embargo, este estudio también pone de relieve una excepción en lo que se refiere a esta adaptación al incremento de temperatura

-La excepción son las causas respiratorias en las mujeres, que no mantienen la misma tendencia en el descenso en lo que se refiere al número de defunciones atribuibles al calor y eso se debe a que el riesgo de morir en estos casos por calor ha disminuido pero muy poco y no se ha podido compensar el aumento de las temperaturas. No conocemos las causas de ello y creo que puede ser una línea de investigación. El descenso de la mortalidad de las mujeres por causas respiratorias ha existido pero ha sido menor que en el resto de causas.

-De hecho, ¿en este ámbito, existe una brecha de género?

-Sí. Mueren más mujeres que hombre por el calor. Esta brecha ha ido descendiendo a lo largo de los años pero el motivo de su existencia en cuanto a muertes atribuibles al calor es que la población femenina es más envejecida. En edades avanzadas encontramos más mujeres que hombres.

-¿Qué se puede concluir de este estudio?

-La principal conclusión es que si no hubiera habido este incremento de las temperaturas habría habido un gran descenso de la mortalidad atribuible al calor. Sin embargo, hay incertidumbre sobre si la adaptación será suficiente para compensar los futuros aumentos de temperatura.

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