JxSí y la CUP acaban pactando una fórmula unilateral para culminar la independencia

Para los antisistema este mecanismo es el RUI, pero el grupo del Govern elude concreción alguna. El acuerdo habla de un proceso de desconexión en tres fases

La diputada de la CUP, Gabriela Serra, y el presidente de la comisión, Lluís Llach, charlan con el letrado Antoni Bayona durante la sesión
La diputada de la CUP, Gabriela Serra, y el presidente de la comisión, Lluís Llach, charlan con el letrado Antoni Bayona durante la sesión

Para los antisistema este mecanismo es el RUI, pero el grupo del Govern elude concreción alguna. El acuerdo habla de un proceso de desconexión en tres fases

Tras marear la perdiz, con disputas agrias entre CDC y la CUP por el referéndum unilateral de independencia (RUI), Junts pel Sí y los antisistema acabaron acordando ayer «un mecanismo unilateral de ejercicio democrático» para avanzar hacia la independencia de Cataluña. Superada la campaña del 26-J, durante la que predicaron un discurso más recatado con la intención de recuperar al votante moderado, y superada la primera parte de su congreso fundacional, del que ha salido un doble de ERC, un partido republicano e independentista, a los ex convergentes ya no les da tanta dentera la palabra «unilateral». Para evitar más discusiones entre soberanistas, Junts pel Sí y la CUP transaccionaron sus respectivas conclusiones de la Comisión de Estudio del Proceso Constituyente en un documento de once puntos.

El PP votó en contra del texto. Catalunya Sí que es Pot (CSQP), pese a alertar de que el documento «no va a ninguna parte», dio el visto bueno a tres de los once puntos, el que legitima a Cataluña para iniciar un proceso constituyente, otro que aboga por consensuar esta propuesta y uno que habla de perspectiva de género. El PSC y Ciutadans ni siquiera participan en esta comisión como señal de rechazo. Pero podrán decir la suya en el último pleno antes de las vacaciones si la Mesa del Parlament acepta hoy incluir las conclusiones en el orden del día.

El documento dibuja tres pasos para culminar la independencia. El primero trata de abrir un proceso participativo con debates constituyentes que debe acabar con unas conclusiones vinculantes. El segundo aborda ya la desconexión con el Estado, incluye la aprobación de las tres leyes de desconexión y «un mecanismo unilateral de ejercicio democrático» que servirá para activar la convocatoria de la Asamblea Constituyente, el organismo que debe encargarse de la redacción de un proyecto de constitución. Finalmente, se celebrará un referéndum para ratificar la nueva constitución.

Para facilitar el acuerdo, el documento habla de «un» mecanismo unilateral, pero no especifica cuál. La CUP no se anda con medias tintas y ayer su portavoz en la comisión, Gabriela Serra, confirmó que para ellos este mecanismo es «hacer un referéndum».

Esquivar el debate del RUI

En cambio, Junts pel Sí eludió concretar nada. El representante de CSQP, Lluís Rabell, se quedó con la copla y no dejó que los soberanistas se fueran de rositas. Con ironía, celebró que la CUP haya permitido que el documento hable de mecanismo unilateral y no de referéndum unilateral de independencia.

Para evitar elucubraciones, el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, insistió en que la hoja de ruta soberanista «es muy clara» y «no contempla el referéndum unilateral de independencia». Pero también constató que Esquerra, a diferencia de la ex CDC, no se cierra a respaldar la celebración de un RUI, más cuando este fin de semana, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), avaló, mediante una consulta interna, la convocatoria de un RUI.

En sede parlamentaria, los diputados de JxSí, Lluís Corominas y Chakir El Homrani, evitaron hablar de «RUI». Corominas protagonizó un rifirrafe con CSQP cuando defendió uno de los puntos del acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP, el que alega que «si alguien cree que hay margen para que el Estado ampare el derecho a decidir es que no ve la realidad tal y como es» y añade que el tiempo se ha acabado «por lo que activar el proceso constituyente propio se ha acabado».

CSQP, la versión catalana de Podemos en el Parlament de Cataluña, sigue defendiendo la convocatoria de un referéndum legal y pactado como solución al problema catalán. Y con esta tesis, Pablo Iglesias ganó las elecciones generales en Cataluña el pasado 26-J. Encuestas como las del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat señalan que ocho de cada diez catalanes apoyan la celebración de una consulta para dilucidar este embrollo.

Avale o no avale al final el RUI, el diputado de Junts pel Sí, El Homrani, defendió que «todo este trabajo ha de acabar en las urnas, tal y como empezó» y que «el pueblo de Cataluña tiene la legitimidad y la soberanís como sujeto político para aprobar o rechazar el texto que presente la Asamblea Constituyente». El acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP acerca el sí de los antisistema a la cuestión de confianza.