La CUP amaga con dejar caer a Puigdemont tras la campaña de CDC

Los antisistema lamentan ser el «chivo expiatorio» del «Procés» y advierten que no se tragarán «todos los sapos»

El grupo de la CUP en uno de los últimos plenos del Parlament de Cataluña
El grupo de la CUP en uno de los últimos plenos del Parlament de Cataluña

Queda muy poco para conocer los resultados electorales que va a producir la campaña de CDC en estas elecciones generales, marcadas en su recta final por las filtraciones de las conversaciones mantenidas hace dos años entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso. Convergència lleva tres días agarrada a este caso para mejorar sus pobres expecativas electorales. Hasta ese momento su campaña se había basado en pedir el voto de los electores de Junts pel Sí y en marcar distancias con la CUP, a quien culpan de las enormes dificultades que atraviesa el proceso soberanista tras su veto a los presupuestos.

Los antisistema han tomado buena nota de la ofensiva de CDC contra sus siglas y ayer, en una carta dirigida a su militancia, lanzaron una advertencia que podría hacer caer definitivamente al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien deberá someterse a una cuestión de confianza en el Parlament el próximo mes de septiembre para seguir en el cargo.

«Atribuir todos los males a la CUP como chivo expitaorio puede resultar rentable electoralmente a corto plazo (...) pero no aporta nada –o más dificultades– al escenario de este otoño», afirmaron los antisistema, que culminaron su aviso con una frase muy elocuente: «Siempre hemos rechazado la máxima cínica de “lo que se dice en campaña queda en campaña”».

Es decir, que los antisistema no olvidan los continuos ataques que han recibido de Convergència durante esta campaña electoral, ni se sienten llamados a votar sí a todo lo que esté relacionado con el proceso independentista porque no son el servicio. «La CUP no será la criada de la finca ni se tragará todos los sapotos en nombre de una necesaria unidad a veces desaliñada», añadió.

En el texto, los firmantes admiten que se ha extendido la percepción de que la CUP está provocando que el proceso soberanista vaya más lento y advierte de que necesitan «mirar lejos», anticiparse «a los debates que vendrán» y superar «el esquema de empate permanente», a fin de encarar los debates previstos en otoño «con cierta calma e impulso resolutivo». Y añaden: «Amputados no serviremos y la única salida es ir a una». Además, los diputados y líderes de la CUP pertenecientes a los diversos sectores hacen un llamamiento a la unidad del independentismo.

Es pronto para saber si el soberanismo será capaz de recomponer su mayoría en el Parlament en los próximos meses, pero es evidente que las distancias entre Convergència y la CUP se han ampliado a lo largo de los últimos quince días. El plan de Puigdemont es mantener conversaciones con varios grupos –particularmente con Catalunya Sí que es Pot y con la CUP– para comprobar si tiene apoyos para seguir al frente del Govern. Lo hará, eso sí, sin buscar un pacto por escrito con ninguna formación.