«La mejor exportación española es su talento, no lo echéis a perder»

Lawrence Foster / Director de orquesta

De 1996 a 2002, el maestro Lawrence Foster dirigió la Orquesta de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC). Su implicación fue tal que todavía queda algo de su huella.

De 1996 a 2002, el maestro Lawrence Foster dirigió la Orquesta de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC). Su implicación fue tal que todavía queda algo de su huella. Ahora regresa diez años después para dirigirla con un programa compuesto por obras de Montsalvatge, Dvôrak y Brahms.

–¿Cómo es reencontrarse con la OBC después de diez años?

–Ha sido una oportunidad muy especial. Cuando volví a abrir la puerta y encontrarme con la orquesta estaba tiritando de emoción. Di mi alma y corazón a este proyecto y ha sido maravilloso volver.

–¿Se la ha encontrado mejor o peor que la dejó?

–En conjunto, mejor. Siempre tuvo grandes solistas y formaban un grupo muy compacto. Tenían una gran tradición de instrumentistas de viento y me ha sorprendido gratamente ver que ahora también tienen una sección de cuerdad de muy alto nivel, con un sonido rico y cálido.

–¿Cómo recuerda su paso por la OBC?

–Fue una época de mi vida muy excitante, metido en medio de mucha controversia. A muchas personas no les gustaba lo que estaba haciendo, pero eso va con el trabajo. Lo único cierto es que abrimos la orquesta internacionalmente, con conciertos en Estados Unidos, Puerto Rico, Bucarest. Pero entonces hubo interferencias políticas y tuve que marcharme un año antes de mi contraro. Querían un director catalán. Al principio fue genial, pero con los años más personas empezaron a querer opinar sobre la dirección de la orquesta y al final la situación era insostenible.

–¿Y que le parece el Auditori?

–No está acabado. Estaba concebido para que tuviera un órgano y alcanzar la plenitud acústica. Ahora parece que sean dos o tres auditorios al mismo tiempo. Aunque con la que está cayendo, yo no recomendaría gastarme dinero en eso.

– ¿Qué le parecen estos masivos recortes que sufre la cultura y el mundo de la música en particular?

–Siempre es la solución fácil de los políticos, atacar a la educación y la cultura. Creen que sólo afectará a una minoría de votantes, pero el dinero que ahorran es infitesimal y las consecuencias son terribles.

–¿Qué podría hacerse?

–Se necesita un líder con una visión a largo plazo que sepa que la cultura y la educación son los únicos elementos que salvarán el futuro y que todo lo que se destruya ahora quizá no puede reconstruirse nunca.

–¿Había vivido un momento de recesión cultural como este?

–En una de las peores recesiones en Francia, en los años 80, Mitterrand invirtió en educación, creando una red de academias de música que ha dado unos frutos increíbles. Por su parte, en el mismo periodo Reagan se cargó la excelente educación musical estadounidense y todavía sufrimos la pérdida.

–¿Coincide en la idea de que los auditorios que no centran su actividad en educación están perdidos?

–Es lo más importante. Esta mañana hemos visto como unos niños pequeños entraban en el Auditori, y mi mujer y yo hemos pensado, ¿qué será de ellos si les quitamos su música y su teatro? España es uno de los lugares con mayor base de talentos, son su mejor exportación, y no mimarlos será fatal para el país.

– Usted empezó muy joven a dirigir, con a penas 19 años, ¿qué queda de ese joven músico?

–Me acuerdo que tenía 19 años y dirigía el San Francisco Ballet. De repente, me encontré con Nureyev, que debutaba en en nuestro teatro. Me temblaban las manos, pero fue encantador y acabamos por ser buenos amigos. Antes solía sentirme intimidado por gente así y por grandes orquestas, ahora ya no. Tampoco tengo la necesidad de gustar cueste lo que cueste, sólo quiero hacer mi trabajo de forma honesta.

–¿Lee las críticas?

–Sí, he de reconocerlo, pero ya no me afectan. Prefiero una buena, por supuesto, pero no me vuelvo loco. Ademas, el nivel de los críticos y su conocimiento profundo de la música ha bajado mucho de nivel en los últimos 30 años.

–¿Y el nivel de los músicos ha subido o ha bajado?

–Ha subido, por supuesto. Ahora son tan buenos que hasta directores jóvenes y sin experiencia pueden dirigirlos, porque la orquesta cubre sus déficits. El problema de hoy día es que las carreras se han acelerado y esto puede quemar a jóvenes directores. Y quiero dejar claro que no estoy pensando en Dudamel, él es un prodigio.

–¿Inicia ahora una gira por España, cómo ve el nivel de los músicos españoles?

–Tenéis una educación musical que no tiene nada que envidiar a ningún otro país de Europa. El trabajo que hace gente como Fernando Argenta, que es un genio, vuestro propio Leonard Bernstein es excepcional. Esperemos que no lo echéis todo a perder.