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La víctima de la ‘manada de Manresa’ dice que estaba atemorizada porque los agresores tenían una “pistola”

Una cincuentena de personas se manifiestan a las puertas de la Audiencia de Barcelona

  • Los manifestantes ante la Audiencia de Barcelona
    Los manifestantes ante la Audiencia de Barcelona /

    Europa Press

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

09 de julio de 2019. 05:12h

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Joan Planes Barcelona. 8/7/2019

Acudió acompañada de su madre, lejos de los focos de la Prensa, y entró por una entrada lateral en la Audiencia de Barcelona. Se trata de la joven que presuntamente fue violada en 2016 por un grupo de seis chicos, cuando tenía catorce años. Se les conoce ya como «La Manada de Manresa», en alusión, a otra agresión sexual múltiple que tuvo lugar el mismo año en Pamplona, durante los Sanfermines.

Ayer fue la última sesión del juicio, y precisamente contó con la declaración de la víctima, además de otros testigos. Ella habló ante el tribunal protegida por un biombo, y aseguró que el grupo de presuntos violadores tenía una o más de una pistola, por lo que se sintió «atemorizada».

Añadió que no recuerda grandes cosas de los hechos, debido a que está segura de que «tenía drogas en su bebida». Todo ocurrió en una fiesta con unas 20 personas en una fábrica abandonada de Manresa.

La Fiscalía apoya que los acusados se dieron cuenta de que la chica iba bajo los efectos de estupefacientes o de alcohol, y lo aprovecharon para violarla. Sobre el principal acusado, que podría ser el instigador de todo, Bryan Andrés M., la supuesta víctima comentó que «le dije que me acompañara a mear y me metió los dedos en la vagina. Le dije que no quería, que me dolía. Entonces volvimos a la caseta, me empezaron a dar cubatas, y ya no recuerdo nada más».

Aseguró que fue una amiga suya la que explicó que fue violada. Los acusados pudieron hacerlo por turnos de quince minutos cada uno, y con frases tipo «ahora te toca a ti». La menor insistió en que solo recordaba pocas imágenes, entre ellas tres situaciones de violencia sexual, en las que además vio escenas de masturbación por parte de los presentes.

Añadió que uno de los acusados se le echó encima y la forzó sexualmente. «Se hacían pajas, y yo estaba llorando», dijo. Se refirió al séptimo acusado, por el que no piden pena de cárcel, sino una multa de más de 4.000 euros, y que al parecer se limitó a observar los hechos, y no los impidió.

El juicio quedó visto para sentencia, y la Fiscalía pide penas de entre diez y 19 años de cárcel, aunque falta por saber si se considerará abuso o agresión sexual, lo que vuelve a recordar el caso de «La Manada».

La principal testigo del caso también declaró ayer, y además de corroborar la versión de la presunta víctima, aseguró que «la querían tirar al río». «Les tuve que decir que me la llevaba, la duchaba y le daba una pastilla porque la querían tirar un río», y lo explicó entre llantos.

Durante toda la declaración de esta testigo, los acusados –que estaban detrás de un biombo que la protegía– hicieron gestos y comentarios a su testimonio, sin que los viera el tribunal, lo que generó indignación en los familiares.

La víctima se fue con uno de los acusados, Bryan Andrés M.C., voluntariamente según la testigo, a una de las casetas de la fábrica abandonada, y una hora después regresó a la fiesta solo él, le enseñó un reloj y le dijo: «Mira, 15 minutos cada uno». Falta ahora la sentencia.

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