Las asociaciones de vecinos afean a Colau sus concesiones a los cruceros en la ciudad

Quieren que el Ayuntamiento revoque el acuerdo alcanzado con el Puerto de Barcelona.

Barcelona recibió en 2007 unos 2,7 millones de cruceristas.
Barcelona recibió en 2007 unos 2,7 millones de cruceristas.

Quieren que el Ayuntamiento revoque el acuerdo alcanzado con el Puerto de Barcelona.

La Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB), la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible (ABTS) y la Plataforma por la Calidad del Aire reclamaron ayer al Ayuntamiento que revoque el acuerdo, cerrado en enero con el Puerto de Barcelona, para reorganizar las terminales de cruceros y definir los usos de la nueva bocana. Las entidades alertan de que la concentración de cruceros en el moll Adosat permitirá la llegada de barcos más grandes y, por tanto, de más cruceristas.

La presidenta de la FAVB, Ana Menéndez, dijo que el acuerdo que el Ayuntamiento y el Puerto rubricaron en enero «se ha hecho de espaldas a la ciudadanía y con opacidad». Por ello, reclamó una mesa social para garantizar la participación ciudadana en este tipo de decisiones. Daniel Prieto, del ABTS, aseguró que lejos de limitar el número de cruceristas, el acuerdo permitirá la llegada de barcos más grandes, más cruceristas y más emisiones contaminantes. Desde la Plataforma por la Calidad del Aire, María García denunció que el Puerto no controla las emisiones de los cruceros. Prieto detalló que el acuerdo entre el consistorio y el Puerto elimina «las terminales más obsoletas y de tamaño reducido» -las del Maremagnum y el World Trade Center- pero que, en cambio, permite dos terminales «de gran capacidad» en el moll Adosat (que tendrá siete terminales de cruceros).

Por todo ello, las entidades han calculado que cuando funcionen todas las terminales, en 2026, el Puerto podrá recibir entre 3,6 y 4,4 millones de cruceristas al año. En 2017 recibió 2,7 millones. Para denunciar esta situación han convocado una manifestación, el 7 de abril a las 16.30 h en el Portal de la Pau, coincidiendo con la llegada del barco de gran tamaño Symphony of the Seas.

Las entidades también se han mostrado disconformes con la concreción de usos de la nueva bocana, detrás del Hotel W. El acuerdo entre el Ayuntamiento y el Puerto prevé, entre otros, un edificio central con usos docentes y culturales, que abre la puerta al proyecto del museo Hermitage. Daniel Pardo ha denunciado que se trata «de una operación especulativa y de explotación turística y no cultural». Prieto advirtió de que el Ayuntamiento, «que parece que no está apoyando esta iniciativa de manera explícita», ha propuesto otras ubicaciones pero los promotores «no han querido saber nada».