Las discrepancias entre ERC e ICV hacen tambalear el proceso soberanista

Mas y su esposa, Helena Rakosnik, hicieron ayer una ofrenda floral con motivo del quinto aniversario del atentado en el hotel Taj Palace de Mumbay
Mas y su esposa, Helena Rakosnik, hicieron ayer una ofrenda floral con motivo del quinto aniversario del atentado en el hotel Taj Palace de Mumbay

El proceso soberanista no únicamente se ha encallado, sino que el frente pro consulta está cada vez más dividido. Así se visualizó ayer después de ERC e ICV airearan sus discrepancias con un cruce de acusaciones que evidenció, una vez más, que las relaciones entre republicanos y ecosocialistas son manifiestamente mejorables. ERC observó que existe el riesgo de «una pinza» entre Unió e ICV que podría bloquear el proceso, mientras que Iniciativa concluyó que los republicanos intentan dilatar el debate para ocultar su apoyo a los presupuestos de CiU.

Atento a la evolución de las negociaciones desde India, donde Artur Mas prosigue su viaje oficial, lanzó anteayer una advertencia después de asumir que el desacuerdo en la pregunta podría «romper» el proceso. «Según como se aborde el proceso, cansará mucho, tal y como ocurrió con el Estatut», dijo. Y, por lo que se ha visto en las últimas 48 horas, el presidente de la Generalitat no tiene muchas razones para el optimismo.

Por el momento, Mas ha preferido abstraerse de las conversaciones entre los partidos para consensuar la vía legal que hay que seguir para solicitar en el Congreso la competencia de referendos, así como para fijar la fecha y la pregunta. El president intenta que CiU desbroce el camino antes de culminar las negociaciones, pero las posturas están en estos momentos demasiado alejadas debido al tacticismo.

Basta con ver las declaraciones de Josep Vendrell, uno de los diputados de ICV, que teme que ERC quiera dilatar el debate soberanista para tapar su apoyo a los Presupuestos de la Generalitat en 2014. «No querríamos pensar mal, en el hecho de que los dos debates coincidan en el tiempo», deslizó Vendrell, en referencia a que si el Parlament aprueba pedir la solicitud de traspaso de la competencia de referendos en el pleno del 17 de diciembre, este trámite se solaparía con el debate de los Presupuestos de la Generalitat para 2014.

La vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, se ajustó al guión marcado y pidió, en declaraciones a TV3, buscar los «puntos de acuerdo» y «el consenso» al negociar entre los partidos catalanes la pregunta de la consulta. «Habrá que ser generosos y no actuar de forma unilateral», reclamó la vicepresidenta.

Pero difícilmente las llamadas al consenso servirán para desencallar un asunto que preocupa de forma relativa en Convergència. Los convergentes están convencidos de que es demasiado pronto para que descarrile el proceso y creen que los partidos que todavía defienden la consulta en 2014 –el PSC se ha apeado del viaje– serán capaces de llegar a un acuerdo sobre la vía legal, la fecha y la pregunta antes de acabar el año. La solución para pactar la pregunta podría incluir la fórmula de interrogar por una Cataluña «libre y soberana», orillando la expresión «independiente».