Los diputados de la CUP, impunes tras romper fotos del Rey Felipe VI

La Mesa del Parlament tumba la petición de sancionarlos planteada por PP y Ciudadanos.

La Mesa del Parlament tumba la petición de sancionarlos planteada por PP y Ciudadanos.

Impunidad para los diputados de la CUP. La mayoría independentista de la Mesa del Parlament ha servido para tumbar la posibilidad de sancionar a los seis parlamentarios de la CUP –Benet Salellas, Eulàlia Reguant, Mireia Vehí, Gabriela Serra, Anna Gabriel y Joan Garriga, y la miembro del Secretariado Nacional del partido Nùria Gibert– que rompieron las fotos del Rey Felipe VI en la sala de prensa de la cámara catalana. Así, los cuperos, que rasgaron una imagen del monarca como respuesta a los cinco detenidos por quemar fotos del Jefe del Estado durante la manifestación de la izquierda independentista de la Diada, salen indemnes.

La Mesa del Parlament rechazó ayer la petición de Ciudadanos y PP de trasladar la acción de los miembros de la CUP a la comisión del Estatuto de los diputados para que emitiera un informe. No obstante, como era de esperar, en la votación que celebró ayer el órgano rector de la cámara catalana para decidir si remitía esta petición a la comisión, los representantes de Junts pel Sí –cuatro– y Catalunya Sí Que Es Pot –uno– se impusieron por cinco votos a dos –de Ciudadanos y PSC–. Según lo argüido por los grupos que han desestimado iniciar los trámites para sancionar a los anticapitalistas, la acción se enmarcaba «dentro de la libertad de expresión y no entra dentro del código de conducta del Parlament». De haber prosperado este proceso contra los anticapitalistas, hubiera podido acabar en amonestaciones, suspensiones o multas.

Y es que los partidarios de penar a los diputados de la CUP se acogieron al artículo 7 de este mismo código de conducta, que señala la obligación de todos los parlamentarios a mantener «en todo momento una conducta respetuosa y escrupulosa hacia los otros diputados y ciudadanos, así como cuidar su actitud y lenguaje en sus comparecencias públicas». Precisamente, eso es lo que reclamaba ayer el vicepresidente segundo de la Mesa del Parlament: «Respeto a las personas. Romper fotos de una persona es una falta de respeto, sea quien sea esa persona».

De esta forma, se cierra formalmente un episodio que ha introducido turbulencias en las relaciones entre el Govern y la CUP, ya que esta petición de sanción de PP y Ciudadanos ya no tiene más recorrido. De otra manera, las fricciones entre los anticapitalistas y la Generalitat se hubieran recrudecido hasta un extremo irrevertible, justo en un momento en que el proceso soberanista se juega todo: aprobar los presupuestos de 2017 para que no haya adelanto electoral –Carles Puigdemont condiciona la aprobación de las cuentas a la celebración del referéndum de autodeterminación–. De ahí la actitud endeble y el temor de Junts pel Sí en todas sus actuaciones: únicamente se ha limitado a replicar que no comparte la estrategia de «desobediencia» de la CUP.

Y es que el origen de esta acción de los anticapitalistas fue un enfrentamiento tenso con el Govern: según los anticapitalistas, en la detención de los cinco activistas hubo una actuación de oficio de los Mossos d’Esquadra. Es más, la CUP presentó un informe policial que demostraba como la policía catalana redactó un informe para la Audiencia Nacional.