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Los expertos descartan trastornos mentales en el cazador de Lérida

Un psiquiatra ve «falta de arrepentimiento» en el acusado Ismael Rodríguez, que afronta una pena de 48 años

El juicio se celebra en la Audiencia de Lérida, con jurado popular
El juicio se celebra en la Audiencia de Lérida, con jurado popularlarazon

En la recta final del juicio del cazador que mató a dos agentes rurales el 21 de enero de 2017 en Aspa (Lérida), los peritos descartaron que el acusado tenga alteradas las capacidades mentales.

En la recta final del juicio del cazador que mató a dos agentes rurales el 21 de enero de 2017 en Aspa (Lérida), los peritos descartaron que el acusado tenga alteradas las capacidades mentales. La neuróloga Pilar Granés, por su parte, también desmontó este argumento de la defensa de Ismael Rodríguez, al asegurar que le parece «increíble» que padezca epilepsia.

El psiquiatra Ángel Pedra, que declaró citado por la acusación, aseguró en su declaración que Rodríguez mostró «falta de remordimiento», y que en ningún momento se mostró abatido. Añadió que el acusado tiene trastorno antisocial de la personalidad y que «para beneficiarse recurre al engaño y a la manipulación».

En el juicio que se celebran en la Audiencia de Lérida, el fiscal pide 48 años de cárcel, por el doble asesinato a tiros de Xavier Ribes (43 años) y David Iglesias (39 años), a los que disparó dos veces a cada uno a media distancia, rematando a uno en el suelo. Todo sin mediar palabra, y llegó a recargar el arma que llevaba, puesto que su escopeta no admite más de tres cartuchos.

Granés, al ser preguntada por las posibles crisis de ausencia que, según la defensa, padece el acusado, explicó que, en el caso de que las padezca, durante esos momentos «no podría hacer nada, ni caminar». Cabe decir que Rodríguez, en la primera sesión del juicio, aseguró que «se quedó en blanco» y que «no recuerda nada». La defensa, por su parte, rebaja la condena a homicidio.

Otro neurólogo, del Hospital Arnau Vilanova de Lérida, Alejandro Quílez, aseguró que tras dos electroencefalogramas practicados al acusado, la conclusión es que no apareció ninguna actividad eléctrica anormal. Insistió en que «un encefalograma que no salga normal, no significa que un paciente tenga epilepsia, ya que la actividad cerebral no es una foto fija, y la prueba tan sólo dura unos minutos».

Psiquiatras del Instituto de Medicina Legal de Lleida apuntaron que el acusado tiene posibles «rasgos» de personalidad antisocial. Finalmente, un psicólogo que había solicitado la defensa alegó que el acusado padece un tipo de trastorno explosivo que le hace reaccionar de forma descontrolada y que, quizás, se le añada una «amnesia disociativa».