«Los fragmentarios del Vallés»

El primer premio de novela en catalán de Anagrama apuesta por nuevas voces literarias como Albert Forns y Anna Ballbona

Anna Ballbona, finalista
Anna Ballbona, finalista

El primer premio de novela en catalán de Anagrama apuesta por nuevas voces literarias como Albert Forns y Anna Ballbona

Anna Ballbona y Albert Forns tienen muchas cosas en común. Son jóvenes, son periodistas, son escritores, son buenos escritores, son del Vallés, son amigos, son becados por la residencia de escritores Ledig House, en el estado de Nueva York, son, son, y mucho, y desde ayer también son algo más, son algo relevante, son parte del prestigioso catálogo de Anagrama.

La editorial presentó su primer Premi Llibres Anagrama de Novel·la y el resultado final es una firme apuesta por las nuevas voces de la literatura catalana, una generación que no tiene miedo a buscar su voz propia y que está dejando a la literatura española en mal lugar. Albert Forns resultó el vencedor de los 6.000 euros del premio con «Jambalaia», una novela que va más allá de la metaliteratura para hablarnos de un escritor enfrentado contra la maldición de la segunda novela. Por su parte, el jurado, ante los méritos de la obra de Anna Ballbona, decidió hacerla finalista con «Joyce i les gallines».

Hace apenas unos meses, como de costumbre, iban a comer y hablaban de cómo ambos se habían presentado al premio. Conocían de sobra sus novelas, las habían leído, las habían comentado, las habían incluso analizado, y entre risas cómplices, y un poco de sana rivalidad, porque siempre ocurre, y siempre sana también, o sana sobre todo, comentaron por qué no iban a ganar uno de los dos. Dicho y hecho. La sorpresa fue que, en cierta medida, ganaron los dos. «Hemos hecho una apuesta por el pálpito de la nueva literatura catalana. De las 41 novelas presentadas al premio, había cuatro muy reseñables y dos extraordinarias», comentó ayer el editor Jorge Herralde.

Forns, que ya sorprendió a todo el mundo con su primera novela, «Albert Serra (la novel·la, no el cineasta)», nos presenta aquí a su «alter ego», un escriptor en plena crisis por la maldición de escribir la segunda novela. Agobiado por la necesidad de repetir el éxito crítico de la primera obra, sin repetir la fórmula que la hizo ser precisamente un éxito, decide viajar a Estados Unidos y encerrarse en un muy literario y pintoresco pequeño pueblo de pescadores. Allí se aburrirá como una mona, se masturbará para pasar el rato, conocerá muy bien los bares de la zona, empezará a conocer a su gente, cenará recurrentemente con el dramaturgo Edward Albee, célebre residente del pueblo, y verá como el turismo masivo, con miles de jóvenes surfistas en busca de la gran ola, pondrá en peligro al pueblo. «Es una especie de collage de temas que al final he conseguido que formasen un sentido homegéneo, siempre bajo la línea argumental de la dificultad de escribir una segunda novela», señala Forns.

Por su parte, «Joyce i les gallines» nos presenta a Dora, una joven periodista que vive en las afueras de Barcelona y que en plena crisis tendrá una revelación que la empujará a encontrar un nuevo sentido a una vida que en apariencia no lo tiene. La clave será juntar el mundo intelectual de Joyce con el rural de las gallinas. «Es una novela muy fragmentaria, una reunión de materiales diversos, donde el humor sale de forma natural porque no sabrías explicar estas cosas de otra manera», asegura Ballbona,

Las caras de la nueva literatura catalana empiezan a tener rostro. «Somos los fragmentarios del Vallés», ríe Forns, y eso se les da muy bien, hacer reír. Ahora toca leerlos.