Los partidos catalanes pelean de nuevo por cambiar de color el cinturón rojo

El PSC, el PP, ERC y En Comú Podem arrancan en el área metropolitana. ERC entra en combate con un candidato que piensa en castellano en la primera corona que frenó a Junts pel Sí el 27-S

La popular Sánchez-Camacho y Simó, de ERC, se topan buscando votos en L’Hospitalet
La popular Sánchez-Camacho y Simó, de ERC, se topan buscando votos en L’Hospitalet

El PSC, el PP, ERC y En Comú Podem arrancan en el área metropolitana. ERC entra en combate con un candidato que piensa en castellano en la primera corona que frenó a Junts pel Sí el 27-S

Pedro Sánchez compró ayer mandarinas en el mercado de la Guineueta, en Nou Barris, bastión socialista hasta que los de Ada Colau, Pablo Iglesias y Albert Rivera se adentraron a pescar votos de «indignados» en un distrito humilde donde la crisis económica ha hecho estragos. No en vano, Nou Barris es uno de los distritos más castigados por los desahucios. Mientras Sánchez rechazó con su deslumbrante sonrisa unos calzoncillos rojos que le vendía un comerciante –dicen que dan buena suerte si se llevan en Fin de Año, aunque para entonces, el 20-D ya habrá pasado–, Alicia Sánchez-Camacho, a 14 kilómetros, en un mercadillo de L’Hospitalet, no dudó en manosear calcetines y medias de una parada. La número 3 del PP se encontró en el mercadillo a una de sus rivales, Anna Simó, de ERC, repartiendo, como ella, besos, abrazos y dípticos.

El área metropolitana de Barcelona vuelve a ser el epicentro de la batalla electoral. Los socialistas, el PP, Ciutadans, ERC y En Comú Podem optaron por arrancar allí su primer día de campaña. Toda una declaración de intenciones. Mientras los convergentes empezaron en territorio «amigo», en distinguidos salones barceloneses por la mañana y en Reus por la tarde, ERC fue a L’Hospitalet y Terrassa a buscar votantes de izquierdas, con un candidato, Gabriel Rufián, en busca de castellanoparlantes, y un programa que quiere distinguirse de CDC presumiendo de medidas sociales.

ERC persigue el voto de la CUP

Simó se paseó por L’Hospitalet con el diputado más humilde del Parlament, Eduardo Reyes, líder de Súmate. ERC no pasa por alto que el comportamiento de una parte de los ciudadanos de la primera corona de Barcelona es el responsable de que las fuerzas soberanistas no obtuvieran una mayoría más clara el 27-S. La de nervios que se hubiera ahorrado Artur Mas con un diputado más.

En las catalanas, Junts pel sí no logró superar la suma de CiU y ERC en el área metropolitana. Ahora Esquerra dedicará más esfuerzos para ver si logra hacerse con algunos de los 330.000 votos que la CUP obtuvo en septiembre, aprovechando que los anticapitalistas no concurren en estas elecciones. A la marca catalana de Podemos, ahora, En Comú Podem, tampoco le fue bien el 27-S. Obtuvo porcentajes inferiores a los de ICV cuatro años antes. Pero ahora las encuestas le sonríen. La nueva izquierda quiere validar la victoria que le da el CIS. Ayer estrenó mitin en Santa Coloma de Gramenet, una de las ciudades que el PSC preservó el 27-S.

El gran triunfador de las catalanas en Barcelona y área metropolitana fue Ciutadans. Se postula ya como la fuerza que puede hacer sombra al PSC en un territorio que se rendía a los pies de Felipe González. La formación de Albert Rivera, el candidato que más vendrá a Cataluña esta campaña, hasta cuatro veces, arrebató por un escaso margen L’Hospitalet a los socialistas. Pero la historia confirma que el voto en las generales y catalanas no responde a las mismas variables. Con encuestas que dan un virtual empate a cinco y un 41 por ciento de indecisos, todo es posible. Se decidirá en 15 días.