Los soberanistas debaten cómo violentar el Día de la Constitución

Los independentistas buscan una acción coordinada por parte de todos los ayuntamientos el 6 de diciembre.

El ayuntamiento de Badalona fue el gran protagonista del pasado 12 de octubre, cuando abrió sus puertas pese a la prohibición judicial.
El ayuntamiento de Badalona fue el gran protagonista del pasado 12 de octubre, cuando abrió sus puertas pese a la prohibición judicial.

Los independentistas buscan una acción coordinada por parte de todos los ayuntamientos el 6 de diciembre.

Siguiendo los pasos del pasado 12 de octubre, Día de la Hispanidad, cuando una cuarentena de ayuntamientos catalanes decidió saltarse la jornada festiva y abrir sus puertas con el argumento de que no había «nada que celebrar», las fuerzas soberanistas ya planean cómo violentar el Día de la Constitución (6 de diciembre). Aunque el boicot todavía no ha cobrado forma, el movimiento soberanista está cruzando propuestas con el objetivo de llevar a cabo una acción coordinada. Este viernes está previsto que la comisión ejecutiva de la Associació de Municipis per la Independència (AMI) analice las iniciativas que llevar a cabo para escenificar la desobediencia del soberanismo respecto al ordenamiento constitucional.

El diario «Nació Digital» informó ayer de que una de las propuestas que está sobre la mesa es una apertura simbólica de los ayuntamientos. Los soberanistas desearían que Ada Colau implique al Ayuntamiento de Barcelona en esta acción, pero esta presión incomoda a los «comunes», que no entienden por qué los independentistas no trasladan este tipo de protestas al Parlament, donde tienen mayoría. En cualquier caso, el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, afirmó que «será un día en el que habrá poco que celebrar». «La Constitución es un texto prácticamente moribundo», dijo Pisarello.

Funcionarios en apuros

El PDECAT –la vieja Convergència– y ERC evitaron concretar cuál es su postura respecto a cómo protestar durante el Día de la Constitución. Los convergentes pidieron no colocar en apuros a los funcionarios, ya que podrían verse sometidos a procedimientos judiciales si se les fuerza a la desobediencia. «No tenemos una propuesta, cuando la tengamos ya la valoraremos», dijo la coordinadora general del PDECAT, Marta Pascal.

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, por su parte, admitió que la apertura de puertas es una opción pero no la única. «Lo que puede pasar el 6 de diciembre es esto o puede ser otra cosa», afirmó el dirigente republicano.

De lo que no hay duda es que el soberanismo se hará notar de una u otra manera y de que se trabaja en la línea de una acción coordinada. «Este tipo de actuaciones, cuando son unitarias, tienen un mayor eco y, en este sentido, Día de la Constitución española –una constitución de un estado que ha renunciado a defender los intereses del pueblo de Cataluña– nos parece que puede ser una demostración más, una utilización más de esta presión que podemos hacer la sociedad civil, que es la movilización, de demostrar en España que este país está firmemente decidido a llevar adelante este proceso de emancipación nacional», consideró el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Cuixart.

Sea cual sea la opción escogida, todos los soberanistas tienen grabada en sus retinas la escena protagonizada el pasado 12 de octubre por Jose Téllez, concejal de la CUP en Badalona, quien rompió ante las cámaras un auto judicial que prohibía expresamente abrir las puertas del ayuntamiento en día festivo. De hecho, los dirigentes de la CUP no ven con malos ojos repetir la protesta aunque están abiertos a otras opciones.

La líder de Ciutadans en Cataluña, Inés Arrimadas, advirtió que no dudará en salir al paso de la desobediencia. «Trabajaremos políticamente denunciándolo para que esto no se lleve a cabo, y si finalmente pasa supongo que la justicia podrá actuar como ya se hizo el último día que tuvo lugar esta iniciativa», dijo.