Margallo augura una final del 26-J «a los penaltis»

Contempla todos los escenarios y advierte a los catalanes de los riesgos con Podemos

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ayer en la sala de actos de Casa del Libro
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ayer en la sala de actos de Casa del Libro

El debate a cuatro del pasado lunes concentró a 10,5 millones de espectadores ante las pantallas acumulando el 57% de la cuota de pantalla. El dato prueba hasta qué punto suscita interés un proceso electoral de resultado incierto. Tan incierto que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, auguró ayer un «final a penaltis» el próximo 26 de junio.

Margallo, de campaña en Barcelona a petición del ministro del Interior y cabeza de cartel del PP en Cataluña, Jorge Fernández Díaz, contempló todos los escenarios electorales. El primero, explicó, consiste en que PSOE y Ciutadans sumen más escaños que el PP. En ese caso, dijo, «intentarán de nuevo un pacto para hacer presidente a Pedro Sánchez». De no lograr que esta suma supere al PP, consideró el ministro, habrá que fijarse en los escaños del bloque de centro-derecha (PP+C’s) y del bloque de centro izquierda (Podemos+PSOE).

Llegados a este punto, Margallo abrió el turno para las advertencias. «Si esta suma supera a PP y C’s intentarán hacer un gobierno de unidad popular, dirigido por Pablo Iglesias, que tendrá más escaños o más votos, o bien dirigido por Sánchez, aunque Podemos tenga más escaños y votos, si Iglesias decide convertirlo en presidente nominal durante un período de tiempo acotado», apuntó.

El ministro de Asuntos Exteriores acompañó esta posibilidad de un comentario histórico, demostrando una vez más su categoría cultural. Recordó que, en 1936, el entonces presidente Francisco Largo Caballero reclamó la presidencia de los comunistas en el Gobierno de España, los cuales se negaron pero acabaron integrándose en el ejecutivo por orden de Stalin. «No es ninguna elucubración teórica», enfatizó sobre la posibilidad de que España pase a tener un gobierno de «unidad popular».

De hecho, el titular de Exteriores se recreó bastante en ella para advertir de los riesgos que entraña volviendo a recurrir a la experiencia de la historia e incidiendo en las simpatías de Podemos con el derecho a la autodeterminación. «Podemos, sus marcas y sus franquicias hablan de derecho a decidir y no de independencia, que es exactamente la Declaración de Derechos del Pueblo Ruso de 1917, consagrada por Lenin», expuso. Y añadió: «Pero Lenin hizo algo paralelo. Hizo comisario de nacionalidades a Stalin. Y los que querían ejercer el derecho a decidir y autodeterminarse hay que ver cómo acabó aquello».

Margallo trató así de evitar la tentación de un experimento que podría perjudicar a Cataluña y se mostró partidario de mejorar su autogobierno.