Literatura

Muriel Barbery defiende la fuerza de la ficción

La escritora francesa regresa con la novela «La vida de los elfos»

Muriel Barbery sigue apostando por historias de gran calado metafórico
Muriel Barbery sigue apostando por historias de gran calado metafórico

Hace nueve años, una novela titulada «La elegancia del erizo» se convirtió en un fenómeno editorial ante la sorpresa de todos, principalmente de la propia autora. La historia confrontaba a dos personajes femeninos, una portera aficionada a leer filosofía y los grandes novelistas rusos y una niña de 12 años que vive en su bloque decidida a suicidarse el día de su 13 cumpleaños. En principio, no parece una historia destinada a convertirse en «best seller», pero su sensibilidad e inteligencia fascinaron a todo tipo de lectores. Seis millones de libros vendidos después, 500.000 en España, traducciones en 40 países, una adaptación cinematográfica, y el aplauso de la crítica, su autora, Muriel Barbery, ya tiene nueva novela bajo el brazo.

«No sé que decir, soy una escritora lenta», comenta la autora francesa, que ayer pasó por la Setmana del Llibre en Catalá para presentar su nueva novela, «La vida de los elfos» (Seix Barral en castellano y Edicions 62 en catalán). Han pasado nueve años y del realismo lírico de la que era su segunda novela, ahora da el salto a un mundo fantástico en la que dos niñas preadolescentes se verán envueltas en una batalla de seres extraños, fuera de su control, que cambiarán sus vidas para siempre. «No podría escribir un libro igual al que ya he hecho. Me mueve el reto de hacer cosas diferentes, investigar nuevos elementos», afirma Barbery.

Niñas protagonistas

Las protagonistas de su tercera novela son María, una niña que vive en un pequeño pueblo de Borgoña, y Clara, una niña con un extraordinario talento para la música que ahora vive en Roma. Su nexo de unión, la habilidad para hablar y conocer a estos extraños elfos, seres de belleza pura, artistas, armónicos, amantes de la naturaleza, capaces de otorgar a los hombres auténticos dones. «No son los elfos de Tolkien ni de la leyendas escandinavas, sino más bien vienen de Japón, de su estética perfecta y su búsqueda de lo absoluto. Me acuerdo de estar paseando por unjardín japonés y decir a un amigo, “éste es un jardín élfico”», señala Barbery.

La novela mezcla mútliples géneros y referencias, pero tiene un mensaje claro, la fuerza de la imaginación para dar sentido a nuestras vidas y la posibilidad de las historias de transformar incluso a la realidad. «Esoty fascinada por el poder de la ficción. Es imposible explicar la gran historia, todo son relatos que se infliltran en la realidad y la dan sentido. Por eso prefiero la literatura a la filosofía», comenta la autora.

La historia de las dos niñas y sobre todo de estos enigmáticos elfos la ha seducido tanto que se ha visto en cierta manera obligada a continuar su historia y ya ha empezado a escribir una segunda parte. «Me quedé con las ganas de entrar más en la vida de los elfos, en contar más su propio mundo. Eso es lo que me apetece más ahora, inventar por completo un mundo», señala Barbery, que afirma que en su siguiente libro volverá a dar una vuelta de tuerca a su carrera literaria.

En «La vida de los elfos» se narra una batalla final, pero es más una confrontación entre fuerzas de la naturaleza más que de ejércitos. En la segunda parte, para la que todavía no tiene título, la apuesta será entrar de lleno en una gran guerra, algo que no ha hecho nunca y de lo que también tiene muchas ganas de escribir. «La siguiente novela pasará en parte por España. Lo único que sé, en realidad, del libro es quién ganará la guerra final, pero no sé nada de cómo llegaré hasta allí», dice la escritora.

De momento, «La vida de los elfos» sigue la misma vía de éxito que su antecesora, con grandes ventas en Francia y a punto de ser editada en 20 países. «Estoy muy agradecida al éxito del erizo. Me ha posibilitado viajar por todo el mundo, lo que alimenta a mis historias, y sobre todo tiempo para escribir con tranquilidad, que es lo que necesito», afirma serena Barbery.