Puigdemont lincha al Estado en Sant Jordi

En un encuentro con corresponsales, contempla fechar el referéndum antes de las «vacaciones»

Carles Puigdemont  volvió a vincular al actual gobierno español con el franquismo
Carles Puigdemont volvió a vincular al actual gobierno español con el franquismo

En el día del libro y de la rosa, de la lectura y el afecto, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, salpicó de espinas su habitual declaración institucional en Palau lanzando duras invectivas contra el Gobierno.

La festividad de Sant Jordi, patrón de Cataluña, no se libró del «procés» y sus exabruptos. En el día del libro y de la rosa, de la lectura y el afecto, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, salpicó de espinas su habitual declaración institucional en Palau lanzando duras invectivas contra el Gobierno y tratando de convertirlo en el «dragón» de la jornada. El president, que centró su mensaje en reivindicar la fiesta y su candidatura para que sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, dirigió un furibundo ataque contra el Estado y su implicación en esta iniciativa.

Puigdemont volvió a vincular al actual gobierno español con el franquismo –ya se ha referido en los mismo términos en alguna otra ocasión– y no dudó en expresar sus reticencias a que participe en esta misión. «Si la Unesco finalmente declara a Sant Jordi Patrimonio de la Humanidad, no será gracias a los herederos políticos de quienes persiguieron la cultura catalana durante décadas, sino a los que han mantenido vivas la lengua y cultura catalanas a través de sus libros», juzgó.

Más allá de estas palabras en su declaración institucional, Puigdemont no dejó tampoco escapar la festividad para insuflar ánimos en el independentismo para la recta final del «procés» y ahuyentar las garras de la resignación. Así, en un encuentro con corresponsales en el Palau de la Generalitat, se encargó de dar algunos titulares referentes a la convocatoria del referéndum: según trascendió a través de Europa Press, Puigdemont precisó que daría a conocer la fecha de la celebración antes de que el Govern se marche de vacaciones –normalmente lo hace en agosto– y se celebraría antes de que acabe septiembre. Con estas coordenadas, abonó el terreno para las conjeturas: si no lo convoca antes de la Diada del 11 de septiembre –sería lo más lógico teniendo en cuenta que es una jornada de movilización y exaltación del independentismo–, los dos únicos domingos que le quedarán al mes serán el 17 y el 24, ya que el siguiente es 1 de octubre.

Asimismo, también se aventuró a elucubrar con el hipotético bloqueo del Estado al referéndum. En este sentido, y tomando las palabras en las que el vicepresidente, Oriol Junqueras, aludía a la opción de declarar unilateralmente la independencia, afirmó que hacía referencia a que no se quedarían de brazos cruzados. «No nos vamos a ir a casa. No vamos a dejarlo estar», aseguró Puigdemont.

Por otro lado, y en este escenario de tratar de inyectar convicción entre las filas independendistas, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, aseguró que este Sant Jordi será el «último» antes de que se celebre el referéndum, parafraseando a Junqueras y sus últimos presupuestos autonómicos.