Fuego y silencio para invitar a la oración

La Semana Santa Marinera celebra el Jueves Santo a ritmo de tambores y con la tradicional Procesión de las Antorchas. Viernes Santo marca el día grande de los cofrades.

Los valencianos asistieron ayer con el mismo fervor de todos los años a una de las primeras procesiones
Los valencianos asistieron ayer con el mismo fervor de todos los años a una de las primeras procesiones

El barrio de El Cabanyal de Valencia ha vuelto a convertirse, en los últimos días, en el epicentro de la devoción y la fe en la celebración de su ya tradicional Semana Santa Marinera (SSM). Una fiesta de Interés Turístico Nacional que, cada año, comparte protagonismo con las celebraciones que tienen lugar en muchas partes de España.

Tres son los rincones en los que se vienen desarrollando las procesiones en el Distrito Marítimo de la capital del Turia. El Cabanyal, Canyamelar y el Grau recibieron la celebración del Jueves Santo como uno de los acontecimientos que marcan los días grandes de la Fiesta. Una sensación de inmenso respeto y adoración se respiraba por las calles de estos barrios, en los cuáles se ha tenido que cambiar el itinerario de los pasos para no incurrir en problemas con algunos vecinos conflictivos.

Tres fueron los actos colectivos en los que participaron todas las Cofradías. Al Acto de la Profecía en la Parroquia de Santa María del Mar le precedió la particular visita a los Santos Monumentos que se sitúan en domicilios particulares repartidos por la zona.

En el Acto de Profecía, solo al ritmo de los tambores, no participaron imágenes. Todas las hermandades de la SSM, recorrieron las cuatro feligresías del

El momento más intenso del jueves Santo llegó con la impresionante Procesión de las Antorchas en el Canyamelar. El olor a cirio impregno un barrio que vio como la luz de las velas iluminaba la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

A las doce de la noche tuvo lugar la Procesión del Silencio, un espectáculo digno de ver y de sentir en el que el timbal y el aroma a incienso rasgaron el silencio que se alargó hasta la madrugada del Viernes Santo. A hombros de miembros del SAMU de Valencia, la imagen de La Oración en el Huerto, volvió a emocionar a los devotos.

El día grande de la fe

Desde que amaneció hasta que se llegó la madrugada del día siguiente, el Viernes Santo se convirtió en el día más importante para los cofrades valencianos. La playa valenciana fue el escenario del homenaje de la Hermandad del Santísimo Cristo del Salvador a los marineros que perdieron su vida en el mar. Asimismo, también tuvo lugar la solemne Procesión del Vía Crucis, que sembró de devoción las calles del Marítimo. Cada una de las feligresías fue testigo de la llegada de la imagen Jesucristo.

Finalizado este acto, las Corporaciones y Hermandades realizaron el sobrecogedor acto del Cubrimiento del Rostro, donde, en señal de duelo por la muerte de Jesús, los cofrades se taparon la cara para participar en la Procesión del Santo Entierro.

A la caída de la tarde, este recorrido de fe y amor a Dios, precedido por la imagen del Cristo Yacente, cerró el cortejo donde intervinieron todas las Hermandades. Este se considera el acto cumbre de la fiesta, ya que durante el trayecto las diferentes imágenes de las Corporaciones se unen para honrar la memoria de Jesús.

La oscuridad y el recogimiento de los último días dará hoy paso a la vida. El Sábado Santo verá como a medianoche se anuncie la Resurrección de Jesucristo. La Procesión de Gloria, con la imagen de Jesús Resucitado recorrerá el Marítimo con infinita alegría.