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Javier Cansado: «El humor de España es el mejor del mundo. ¡Hay un 'nivelaco'...!»

Humorista. la mitad de Faemino y Cansado

Carlos Faemino (izda.) y Javier Cansado
Carlos Faemino (izda.) y Javier Cansado

Humor sin colorantes ni conservantes, totalmente natural y espontáneo. Porque hay cómicos de escenario y otros que lo son siempre. Javier Cansado es de estos últimos. Incapaz de responder a una pregunta sin sonreír o reír, su «buenrollismo» alimenta incondicionales. A ellos les dedica la función que hasta el domingo presenta en el teatro Olympia de Valencia. Bueno, él y la otra mitad del singular dúo, Carlos Faemino.

– «Como en casa ni hablar». ¿En casa de quién?

-En la nuestra. Nosotros no hemos cambiado, llevamos 30 años haciendo el mismo tipo de humor. No nos vemos haciendo, por ejemplo, uno más político. En épocas difíciles como ésta (y ha habido otras muy gordas antes), el humor es algo que se busca porque sirve de terapia.

-¿Cómo ha cambiado el espectador desde entonces?

-Ha mejorado mucho. Actualmente admite más referencias culturales o intelectuales. Cuando hacíamos lo de 'Yo leo a Kierkegaard' nadie lo entendía. Ahora sí. El público tiene unas referencias más elevadas.

-Si no me río 23 veces, ¿me devuelven el dinero?

-Sí (ríe), pero espero que eso no ocurra. Además, si te ríes más, no te vamos a cobrar un plus. (Hace una pausa para reflexionar) Una película se considera de humor si logra arrancarte cuatro o cinco carcajadas, pero el directo exige una risa continua. Habría que ser más condescendiente con el humorista que se sube a un escenario.

-¿El valenciano ríe distinto?

-Eso es un tópico. El de Soria y el de Valencia se ríen igual.

-El espectáculo es un puchero de parodias (de cómicos, de mimos, del chiste..) ¿Qué personaje de la actualidad es una parodia?

-La política es la parte más estrambótica y ridícula, pero la de la izquierda y la de la derecha, ¡eh! Es gente más desagradable, porque va a lo suyo. ¡Claro que nosotros tenemos ideología!, pero la política, a veces, es mezquina y por eso no nos gusta. Son personajes 'odiosillos', pero son el reflejo de la sociedad.

-No he leído ni una sola mala crítica de ustedes, ¿no existe o no he sabido buscar bien?

-Hay alguna, claro. El que nos sigue suele ser militante, pero al principio no se nos entendía. Hemos tratado de ser coherentes con nuestra línea y ser fieles al espíritu ácrata y rebelde con el que empezamos.

-¿A quiénes ve como herederos?

-En estos momentos, el humor de España es el mejor del mundo, incluso mejor que el anglosajón. Es un humor más irónico que el de antes. Tenemos más de una docena de nombres... Muchachada Nui, Goyo o Agustín Jiménez, Dani Rovira, Berto... ¡Hay un nivelaco...!

-¿Con quién harían un trío?

-Entre Carlos y yo ya no hay sexo, sólo amor platónico (ríe). Pero lo del trío no lo veo. Carlos y yo tenemos una relación tan intensa que nos entendemos con la mirada, lo que es muy útil cuando improvisamos. Nuestra relación es epidérmica y dérmica.

-¿Qué espectáculo le hubiera gustado hacer?

-Mimo con «Tricicle». Carlos es muy gestual, pero yo soy más parco.

-Ha hecho tele, radio, teatro... ¿no le atrae el cine?

-Tienes que tener mucho ego y, además, es algo muy engorroso, no me atrae. Para verlo, maravilloso.

-George Clooney anda estos días rodando en Valencia. De artista a artista, ¿han quedado?

-Clooney es un cómico magnífico. Si estos días coincido con él por Valencia, pues lo saludaré (ríe). Pero yo soy más de John Cleese de los Monty Python. ¡Es vecino de mi familia en Estados Unidos y he pasado por la puerta de su casa muchas veces!

-Llame la próxima vez.

-¡Ay! No me atrevo.

-Se les echó en falta en el anuncio de Campofrío, ¿cuestión de agenda, de dinero o de gustos?

-No nos llamaron, pero tampoco hubiéramos ido. No nos gusta la publicidad. Te marca mucho.

-Pues publicite su espectáculo, ¿por qué deberíamos ir a verlo?

-Cuando quiero captar público les digo que si han visto un poquito de nosotros, van a flipar con hora y media de espectáculo. Pero si no les gusta, que no vengan, porque para sufrir...

Lo mejor después del sexo

«El humor no se puede enseñar porque no se sabe dónde reside». Ser «fieles a uno mismo», ése es el secreto. A Faemino y Cansado les ha ido bien, así que no hay por qué desconfiar de su consejo. Ellos predican con el ejemplo, pese a que en sus inicios no se les entendió. «Algunos creen que el humor es una cosa boba y si te pones trascendente, eres un pedante. Nunca aciertas». Hoy son un referente del humor absurdo, surrealista, intelectual... bueno, sin etiquetas, porque lo que ellos hacen, no lo hace nadie más. Cansado dice que hay que tener gracia innata, que se puede aprender la técnica, pero que, en el fondo, o lo tienes o no lo tienes. Esa cosa que convierte al humor en «lo mejor que existe, después del sexo».