La afición lleva a hombros a un Valencia que cierra una temporada memorable

Los campeones de Copa del Rey visitan la Basílica, el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento y confirman la perfecta comunión del club con su hinchada en un año marcado por el Centenario y el gran final de curso

Valencia se rindió ayer antes sus campeones. La consecución de la Copa del Rey por parte del Valencia CF ha supuesto el broche de oro a una temporada histórica, marcada por el Centenario del club y el remonte del vuelo tras una primera parte del calendario marcada por la irregularidad y los pocos triunfos.

La tarde de ayer fue un auténtico festival en el centro de la capital valenciana. Los campeones de Copa visitaron la Basílica de la Mare de Déu dels Desemparats, el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia. En todo momento una auténtica marabunta de aficionados arropó al equipo.

Fueron los capitanes, Dani Parejo, José Luis Gayà, Rodrigo Moreno y Jaume Domènech los encargados, junto al técnico «che», Marcelino García Toral, y la directiva del Valencia CF, los encargados de portar el tan ansiado trofeo ante el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares; el presidente en funciones de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde en funciones de Valencia, Joan Ribó, entre otras distinguidas autoridades locales.

En la plaza de la Virgen y alrededores, miles de seguidores esperaban a que sus ídolos, flamantes campeones coperos, dedicaran unos minutos en el balcón del Palau de la Generalitat. También en el recorrido desde allí hasta el Ayuntamiento, cuya plaza quedó abarrotada mucho antes de la llegada de la comitiva.

Tras la recepción con Ribó, llegó el momento más esperado de la tarde: el equipo al completo se asomó al balcón del Consistorio. Fue en este acto, entre palabras de agradecimiento a la afición, cánticos y bromas entre compañeros, cuando quedó evidenciada la completa comunión entre club e hinchada en una temporada mágica. Ha sido esta conexión, una confianza ciega en el equipo, lo que ha permitido mejorar el rendimiento de la temporada, lograr la clasificación para la Champions League, llegar a semifinales de la Europa League y, como final apoteósico, ganar al FC Barcelona la final de la Copa del Rey tras once años de sequía y diversos reveses competitivos.

Este repunte cualitativo, materializado en la octava Copa del Rey que entra en Mestalla, llega en el año más especial para los valencianistas: el Centenario de su fundación en el mítico Bar Torino del centro de Valencia.

Las elecciones mandan

La celebración del triunfo frente a los hombres de Valverde llega con un día de retraso respecto al orden habitual. Las elecciones municipales y europeas celebradas el domingo en la Comunitat obligaron a posponer los actos institucionales a la tarde del lunes.

No obstante, el domingo fue un día de fiesta para el murciélago. Un Mestalla lleno hasta la bandera recibió a los jugadores y cuerpo técnico, que recorrieron previamente las calles de Valencia en autobús descapotable directamente desde el aeropuerto de Manises.