Teatro

La mirada más actual de «El alcalde de Zalamea»

El Teatro Principal de Valencia acoge hasta el domingo la obra de Calderón de La Barca, con Carmelo Gómez y Joaquín Notario de protagonistas

Un momento de la obra que se representa estos días en el Teatro Principal de Valencia
Un momento de la obra que se representa estos días en el Teatro Principal de Valencia

El Teatro Principal de Valencia acoge hasta el domingo la obra de Calderón de La Barca, con Carmelo Gómez y Joaquín Notario de protagonistas

La Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) presenta desde ayer y hasta este domingo en el escenario del Teatro Principal de Valencia «El alcalde de Zalamea», su exitosa versión de la obra de Calderón. Según la directora de esta producción, Helena Pimienta, ofrece una mirada actual de los conflictos humanos, la dignidad, el honor y la traición.

La obra, que cuenta con once nominaciones a los Premios Max de Teatro y ha sido vista por cerca de 75.000 espectadores, se presentó ayer junto a los principales actores de la obra, Carmelo Gómez y Joaquín Notario (ambos nominados a los premios Max), y Nuria Gallardo.

«No es una obra de individualidades, sino una obra en común que ofrece una mirada y perspectiva muy actual de los conflictos humanos, sobre la dignidad y traición, el honor», señaló la directora, quien consideró, además «un orgullo» defender el patrimonio dramatúrgico español.

Carmelo Gómez, que encarna a Pedro Crespo, el alcalde de Zalamea, vio en el personaje a un campesino como su padre, y la vida que tuvo en su infancia, «con madrugadas terribles, el calor, la siega y la era».

También destacó la puesta en valor en la obra «de la vida de los hombres que viven pendientes de sus vecinos», que en estos tiempos no se da, lamentó, «y que son consecuentes» hasta el extremo de llegar a ser «rígidos, lo que crea muchos problemas».

Gómez destacó también la ambivalencia de su personaje, «cómo tiene que luchar consigo mismo», y al que a su juicio solo le falta un monólogo estilo Shakespeare que dé al público la oportunidad de tomar una decisión sobre lo que ocurre.

Para Joaquín Notario, que encarna el papel de don Lope de Figueroa, la obra habla también sobre «las ganas de paz» del pueblo, después de una gran crisis, y describió a su personaje como un general «pacifista» que intenta poner sentido común y que encarna la justicia y la amistad.