«Mindfulness» para mejorar la productividad

Cada trabajador pierde, de media, alrededor de una hora y media al día en distracciones. Con esta técnica se mejora el rendimiento

Según los estudios realizados, con la práctica de la «conciencia plena» mejora la productividad de los trabajadores un 20 por ciento

Consultar el «mail» personal, el Facebook, mirar el móvil, entrar en cualquier página web... son decenas las distracciones a las que puede estar sometido un trabajador a lo largo de su jornada laboral. En total, cada uno de ellos pierde, de media, alrededor de una hora y media al día en este tipo de actividades que, evidentemente, le desconcentran de su trabajo. Ello supone un total de 20 horas a la semana, un lujo que ningún empresario se puede permitir.

El «mindfulness» es una excelente herramienta contra este problema. Al menos así se desprende de los estudios realizados hasta el momento por la consultora Adecco, según los cuales, con la práctica de este especie de meditación, la productividad de los empleados se incrementa un 20 por ciento.

El «mindfulness» es un recurso que consiste en enseñar al cerebro a poner el foco en una sola función, de tal forma que pueda dedicarle atención plena. Aunque este concepto se ha desarrollado desde hace siglos como una parte del budismo, desde hace 30 años, por su alto valor y sus resultados tan positivos, esta técnica se utiliza en todas las sociedades, independientemente de sus creencias religiosas. De esta forma, se ha convertido en uno de los métodos meditacionales más utilizados en Occidente.

Aunque el número de empresas que reclaman este servicio para sus empleados es aún muy reducido, se incrementa año tras año. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, aumentó un 50 por ciento durante el pasado ejercicio. En España el crecimiento ha sido abrumador. De las 30 empresas que solicitaron estos cursos en 2014, se pasó a más de 200 durante el año pasado.

Tal y como explica la responsable del departamento de Health & Healthy de Adecco, Natalia Lechuga, si hasta hace unos años las empresas se preocupaban principalmente por los riesgos laborales físicos, ahora se empiezan a dar cuenta de la importancia del bienestar psicológico y emocional de sus empleados a la hora de que sean más eficiente y productivos. «Influye también en la relación con los compañeros, el ambiente de la empresa, y los directivos ven que si eso mejora, los resultados también», por lo que les resulta rentable invertir en estos cursos.

Por no hablar de la cantidad de bajas por depresión y ansiedad, así como problemas de absentismo, que se ahorra la empresa. De hecho, el 65 por ciento de los trabajadores que practican mindfulness asegura tener mayor sensación de calma y relax en el trabajo. Es más, según Adecco, se ha detectado una reducción del 78 por ciento en los días de baja por ansiedad, estrés o depresión en las empresas que llevan a cabo esta práctica.

Además, muchos de los accidentes laborales ocurren por la falta de concentración del trabajador, así que al final, lo mental acaba influyendo en los físico. Unos beneficios intangibles, pero que son igual de importantes que los económicos.

Además de formación y práctica, las empresas reclaman planes a largo plazo como una nueva política de empresa. Es decir, qué prácticas hay que llevar a cabo en el lugar de trabajo para que los empleados disfruten de una mayor calidad de vida y, sobre todo, de una mayor concentración.

Los expertos advierten de que los efectos del «mindfulness» no se perciben de manera inmediata, sino a partir de las ocho semanas y aseguran que practicando la atención plena no se adquieren hábitos de forma permanente, sino que requiere de una práctica habitual y periódica.

Una vez adquiridas unas pautas y en un plazo superior a las ocho semanas, el «mindfulness» mejora el rendimiento, incrementa y mejora el razonamiento verbal y la memoria, por lo que se convierte en una buena herramienta para ampliar las funciones cognitivas. Además facilita la recuperación ante el estrés, no sólo disminuye los niveles del mismo, sino que además reduce los tiempos de recuperación tras un periodo de nivel elevado de nervios. También facilita el trabajo, puesto que hace a las personas menos críticas con los demás y mejora su capacidad de escucha.