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Nativel Preciado: «Yo conocí el Congreso de los Diputados con siete mujeres»

La periodista y escritora presenta su última novela, “El nobel y la corista”

  • Nativel Preciado: «Yo conocí el Congreso de los Diputados con siete mujeres»
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Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de junio de 2019. 19:22h

Comentada
Vicente Coll Valencia. 19/6/2019

Nativel Preciado (Madrid, 1948) es todo un referente de la crónica política de nuestro país desde la Transición. Dio sus primeros pasos profesionales en el Congreso de los Diputados previo al golpe de Estado y ha dibujado kilómetros de tinta para contar a los españoles qué pasaba en el hemiciclo. No obstante, el tiempo y la madurez han hecho que aflore en ella otra gran pasión: la literatura. Parece sencillo compaginar ambas vocaciones, pero la realidad es muy diferente. El poso y proceso creativo de la novela, lento y delicado, poco tiene que ver con la alocada, nerviosa y abrupta vida de los periodistas parlamentarios. Ahora, que ya se está retirando de la primera fila de esa jungla de escaños, corrillos y pasillos, publica «El nobel y la corista», un retrato de las sombras que también convirtieron en leyenda la figura de Albert Einstein.

-En esta novela vemos al Einstein menos conocido.

-Todo el mundo lo tiene como un icono, porque lo era y porque lo es. Es un genio, un hombre con un talento excepcional y con un cerebro privilegiado. Pero tenía, que es lo que a mí me llama la atención, una parte emocional muy deficitaria, muy poco ejemplar. No entiendo cómo personas tan sabias, un ejemplo para la humanidad, luego, en su vida privada, se comportan tan mal. Todo lo que tienen alrededor lo destrozan. Es un personaje al que le tengo profundo respeto, pero también temor.

-Y en el polo opuesto... La corista.

-La corista es una mujer de origen francés, hija de ingeniero destinado a España. Muy elegante, muy bien educada. Se acaba quedando sola y se va con un novio sindicalista que la abandona en Madrid. Se acaba convirtiendo en corista de un espectáculo. Alfonso XIII se encaprichará de ella y la invita a una fiesta de recepción de la llegada de Einstein a España. En ese momento se conocen y yo cuento una historia de amor que no se sabe si existió o no existió, pero el personaje de la corista no es real. La novela termina explicando qué hay de real en la historia que cuento.

-Einstein pasó dos semanas en España. El Madrid de los años 20 se presta siempre para la literatura.

-Es una época de alegría brutal. Salíamos de una guerra. La gente estaba muy alegre porque pensaban que no se podría volver a repetir el trauma. Fue solo un espejismo. En el mismo año en que Einstein visita España, en el 23, se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera con el beneplácito de Alfonso XIII. En ese periodo se acabó con la vida artística, cultural e intelectual.

-El periodismo es una profesión chupóptera, sobre todo, para los que luego buscan tiempo para hacer literatura. ¿De dónde saca el tiempo?

-Bueno, aunque se me ve mucho en las tertulias, trato de ya no estar mucho en la primera línea. Abro paréntesis y saco tiempo de donde puedo, con la esperanza y la ilusión de cada vez tengo más para dedicarme a la literatura. Me gusta escribir más pausadamente, aunque lo sienta, aunque esté orgullosa de haber sido periodista.

-Al cronista se le ha quedado un Congreso divertidísimo.

-Bueno, la democracia tiene que ser, más que divertida, interesante. Es un Congreso en el que hay mucha inexperiencia, ojalá la adquieran pronto. La obligación de hacer pactos quizá eleve el nivel de esfuerzo y de imaginación política. Es un Congreso en el que hay muchas mujeres, de lo cual me alegro mucho. Yo lo conocí con siete mujeres. Tengo la esperanza de que pongan los pies en la tierra y busquen soluciones. Va a haber que hablar mucho, y renunciar a los egos y los sectarismos.

-Acaba de ganar usted el Premio Manuel Alcántara.

-Este es de los premios bonitos. Todos son una alegría, los celebras y son una fiesta. Pero los premios que te dan los profesionales por toda una vida, como los dos últimos que me han entregado. Sin presentarme a ellos. Algo bueno habré hecho por mis compañeros para que me traten tan bien y me den premios. Estoy muy orgullosa de ello.

-Un año tristemente especial para el galardón.

-Cuando me lo dieron, Manuel Alcántara aún estaba vivo. Tuve la suerte de conocerlo hace años. Me encantaba cómo escribía, me pareció un hombre muy digno de respeto. Murió al poco de que me entregaran el premio. Era un buen periodista y un buen hombre.

Una vida profesional laureada

Más allá de una trayectoria periodística impecable, Preciado ha recogido también diversos galardones literarios por sus novelas. Desta el premio Primavera de Novela 2007, por «Camino de Hierro», y el Fernando Lara 2014, por «Canta solo para mí». Además, fue finalista del Planeta en 1999 con «El egoísta».

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