Plácido Domingo dirige una ópera en Les Arts el día de su «tres veces 25» cumpleaños

El cantante, tras haberse sometido a una operación, mantiene una intensa agenda para 2016

Plácido Domingo recibió al final de la obra como obsequio un ramo de rosas  con la leyenda «cumpleaños feliz».
Plácido Domingo recibió al final de la obra como obsequio un ramo de rosas con la leyenda «cumpleaños feliz».

Plácido Domingo cumplió ayer 75 años (o como dice él, tres veces 25) de la manera que más le gusta: dirigiendo en el Palau de les Arts de Valencia una ópera, Sansón y Dalila, de Saint Saëns, una obra que conoce perfectamente ya que, como cantante, posee tres grabaciones discográficas de referencia.

En la función de ayer (la cuarta de esta producción de Sansón y Dalila), Plácido Domingo llevó a cabo una dirección con mucha pasión para extraer todos los matices de una partitura en la que se combinan momentos sombríos con pasajes coloristas, sin que falten también melodías sensuales en una obra basada en el libro de los Jueces de la Biblia.

Al final de la obra, y cuando Plácido Domingo salió al escenario a recibir los aplausos del público, la orquesta, siguiendo la señal del concertino, entonó el «cumpleaños feliz», que fue coreado y ampliamente aplaudido por el público.

El cantante y director recibió como obsequio una canastilla de rosas rojas, con la misma leyenda de «cumpleaños feliz», al tiempo que lanzaba algunas de estas flores a la orquesta y a la mezzosoprano Varduhi Abrahamyan, la protagonista de Dalila.

Ya con el telón bajado y mientras el público abandonaba la sala, el coro y el elenco de la ópera volvieron a entonar, esta vez «a capella», el cumpleaños feliz para expresar sus felicitaciones al maestro y también por el éxito de la función.

A sus 75 años, cuando otros gozan de una merecida jubilación, y tras someterse a una laparascopia el pasado mes de octubre para extirparle la vesícula, el cantante mantiene una intensa agenda de actuaciones para 2016, tras haberse recuperado con éxito de la operación quirúrgica.

Muestra un espíritu vitalista y para este trimestre tiene contratadas en su agenda actuaciones en Milán, Nueva York, Barcelona, Viena, París, Budapest, Los Ángeles y Madrid. Él lo considera «una actividad normal» porque está acostumbrado a llevar ese ritmo.

El cantante confiesa «que no puede concebir la vida sin la música en general y la ópera en particular, y se define como un defensor « a capa y espada» de la zarzuela, un género que considera grande dentro de la música española e indispensable promocionar más».

«Tengo más años pero mantengo la pasión y el entusiasmo. Me encuentro bien de salud y no hay problema. Es una satisfacción y un privilegio dar lo mejor que puedo y hacer feliz a la gente».