Simalú, patente peruana con licencia mediterránea

El boom de la cocina peruana ha creado un mercado común de clientes y una cifra de admiradores desconocida hasta ahora. En el centro de Valencia emerge el Restaurante Simalú como una escala obligada para todos los amantes de la cocina internacional hermana con influencias mediterráneas.

Perú y el Mediterráneo son vasos comunicantes en este proyecto. Desde la cocina, Gustavo Medina nos alecciona, incansable, sobre el producto peruano, materia en la que tiene sentado el crédito. Difícil encontrar tanta esencia «Made in Perú concentrada en un menú. Todo fuerza conceptual y magnetismo. Revivir a Perú es un gozo. Para muestra la empanadilla de Aji de gallina.

Poco más de seis meses ha necesitado Simalú para situar su proyecto gastronómico entre los más interesantes de Valencia. Restaurante emergente, con personalidad propia. Cumbre de la cocina peruana-mediterránea. No hay que recurrir a sesudos debates. Firme lógica bilateral. Ceviche de corvina y leche de tigre, calamarcitos patagónicos con salsa ocopo.

Gustavo Medina ofrenda a los clientes una oportunidad para conocer el auténtico rostro de la cocina peruana. Eterna franqueza de los productos prehispánicos.

Tremendamente contemporánea en cualquier época. Producto, creaciones inéditas componen un fresco de lo que es la cocina de Gustavo Medina. Un creador adánico que está alumbrando desde hace seis meses algunos de los secretos de la cocina peruana como el anticucho de ternera carretilla.

Abierto de par en par. Simalú se consolida como el último apéndice seductor de una inmensa cocina. Sin pretensión de mediatizar la cocina peruana, la presencia mediterránea es potente. Perfecto mestizaje.

Y es cuestión de hechos, no de opiniones. A saber. La explicación detrás de tal gesta es sencilla. Sus verdaderos instintos no tardan en aflorar. Desde los piqueos (tapas peruanas).Puro contraste.

Simalú nutre los lazos de la cocina peruana y el sentido mediterráneo. Los menús son una inmersión controlada. El éxito de Simalú radica en su aparente sencillez. De fondo, el deseo de desmitificar símbolos y crear nuevos significados. Menú Mestizaje.

De un pasado histórico lleno de productos autóctonos prehispánicos y populares de la despensa peruana sabe extraer la luz que irradia . En continua metamorfosis. Ahora quiere invertir los términos.

Un momento especial requiere un menú único. Sabores de siempre, con un toque de modernidad para disfrutar de un viaje. De aquí a Lima. Menú Tradición 7 Platos.

La sencillez elegante es una actitud de autenticidad. Con sus platos revive el esplendor de la cocina peruana. Hay un punto clave para iluminar la cocina de Simalú.

El menú se desarrolla, pasan los platos y nada vuelve a ser igual. La adicción se presenta una y otra vez, mucho me temo para quedarse. Y allí estamos, «tocotoc»..»tocotoc», a caballo entre la cocina peruana y el estilo mediterráneo.

El mérito está en haber conseguido presentar la cocina peruana de frente. Sus menús allanan el camino. Los clientes se identifican claramente con estos platos.

De este modo Simalú termina de aniquilar el concepto (desconocimiento) de esta cocina histórica y hermana para sustituirlo como una de nuestras referencias favoritas dentro del patrimonio del disfrute.

El juego entre lo que muestra y lo que insinúa se establece aquí en el menú tradicional. El poder del ceviche. Es el plato más recurrente. Esta temporada las propuestas se multiplican con nuevos menús. La fórmula del maridaje es especialmente idónea.

Este restaurante demuestra que la relación entre la cocina peruana y mediterránea es apasionada e inspiradora. La buena cocina esta hecha para permanecer y los menús para desvanecerse al cabo de varios meses tras haber cumplido su misión. Esto es una máxima indiscutible. En Simalú lo ponen en práctica.

Bodega inteligente y universal. Carta de vinos sugerente que permite conocer referencias nacionales e internacionales que cubren las expectativas de cualquier sumiller que se precie.

El servicio resulta eficiente, profesional y familiar. Guadalupe Doménech y su equipo cuidan de todos los detalles que culminan con éxito. Terraza con horario monumental... «sinfín». Desde las 11.00 hasta las 24 horas. Toda una oportunidad para conocer el «Pisco Sour», entre otros.

Si aún necesitan motivos para embarcarse en busca de El Dorado. Los espíritus gastronómicos inquietos colmarán sus expectativas. Y hasta aquí las credenciales. Un restaurante llamado a perdurar. Patente peruana con licencia mediterránea. No tarden en visitarlo.

«Pisco Sour», belleza a sorbos

Nadie está a salvo del «Pisco Sour». Siempre podemos ser la víctima de este magnífico embajador en forma de coctel. Pero el riesgo que se presenta se asume. El Pisco, aguardiente de uva ha ganado pruebas de gusto, día a día, desde que comenzó a exportarse al mundo en el siglo XVI. Patrimonio del Perú. Valores Ocultos. En Simalú emplean la Formula P: El pisco nos conquista como Pizarro descubrió Perú. «Pisco Sour» para deslumbrar. Espejito..espejito. Belleza a sorbos.

PARA NO PERDERSE

Dónde: C/ Salamanca, 26 .Valencia

Tel. 96 395 99 95 / 660 221 843

Horario: Abierto todos los días al mediodía. Cierra noches de domingo, lunes y martes Terraza de 11.00a 24

Sitio web:

www.simalurestaurante.com