Política

Tristeza y alegría

La casualidad provocó ayer la simultaneidad de dos eventos de especial sentimiento para mí

La Razón
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La casualidad provocó ayer la simultaneidad de dos eventos de especial sentimiento para mí

La casualidad provocó ayer la simultaneidad de dos eventos de especial sentimiento para mí. Por un lado, la entrega del Premio Convivencia de la Fundación Manuel Broseta concedido en la edición de este año al Rey Felipe VI, y la conmemoración, aunque con cierto retraso, del 40 aniversario de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV).

Recordaba escuchando a los oradores en el Salón de Cortes del Palacio de la Generalitat cómo, a los pocos días del asesinato de Manuel Broseta, quienes eran presidente de la patronal, Pedro Agramunt, y secretario general, Luis Espinosa, idearon y promovieron la creación de la referida Fundación para, desde el recuerdo del ilustre profesor, se fortaleciera la idea de la libertad, la democracia y la convivencia entre todos. Y que ello se hiciera desde y por una apuesta de la sociedad civil. Es verdad que el presidente Joan Lerma la acogió grátamente y sumó a la Generalitat como patrono, junto a las organizaciones económico empresariales, para formar el primer núcleo sostén del proyecto.

Para subrayar la conexión de la Fundación con la sociedad civil, Espinosa impulsó la Asociación de Amigos de la Fundación Manuel Broseta, de la que fui socio fundador y a la que se adhirieron gran número de valencianos.

La casualidad quiso que cuatro años antes, en 1988 -creo que abril- formé parte como director de comunicación de la CEV de la organización de su décimo aniversario en el Alameda Palace con Agramunt y Espinosa de jefes, y con Lerma y José María Cuevas de invitados de honor.

Esos recuerdos, triste uno y alegre otro, formaron ayer parte de mi espíritu y mis vivencias en esta e inigualable tierra como es nuestra Comunitat. Así es la vida.