Valencia

Valencia quema sus Fallas contra el viento y sin rastro del «caloret»

La falla infantil de San Vicente - Periodista Azzati, es pasto de las llamas como todas la infantiles
La falla infantil de San Vicente - Periodista Azzati, es pasto de las llamas como todas la infantileslarazon

Valencia ha quemado sus cerca de 770 fallas, entre grandes e infantiles, en una noche de “la Cremà” marcada por el tiempo desapacible, con temperaturas frescas y fuertes rachas de viento aunque ya sin la lluvia que ha deslucido la espectacularidad de los dos últimos días de las fiestas patronales.

Hace casi un mes y en la tradicional llamada oficial a la fiesta, la “crida”, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, intentó sin éxito hablar en valenciano ante la multitud y acuñó un término, “el caloret”, que ha protagonizado polémicas lingüísticas y políticas, traspasando fronteras gracias a las redes sociales e incluso a crear “souvenirs” de urgencia.

Ese “calorcito” primaveral que se presupone a las Fallas se ha circunscrito este año a los primeros días de marzo, cuando se rozaron máximas de 30 grados; ayer y hoy, Valencia ha vivido entre fuertes vientos y una lluvia racheada con máximas tres grados por debajo de lo normal para su “semana grande”.

El viento y la lluvia están detrás del derrumbe total, este mediodía, de la falla de Nou Campanar, que tocó el cielo fallero seis cursos seguidos durante la “burbuja” inmobiliaria con presupuestos que llegaron en 2009 hasta los 900.000 euros y que este año apostaban, con una décima parte de esa inversión, por un monumento experimental, reivindicativo y solidario.

En otras fallas de Valencia también ha habido desperfectos durante la jornada, tachada por vecinos y turistas como “invernal” durante la mañana y que ha obligado también a suspender la ya asentada y espectacular “Cabalgata del Fuego” vespertina.

En Náquera (a 30 kilómetros de Valencia) no han quemado sus tres fallas para evitar que el fuego, ante el fuerte viento, pudiera provocar un incendio en el cercano parque natural de la Sierra Calderona.

Las Fallas 2015 han sucumbido en Valencia con la tradicional quema progresiva -y estrictamente vigilada por los bomberos- de los monumentos, que este año han costado en total 6,8 millones de euros, una cifra similar al entorno en que se mueve la fiesta en esta década, cuando la crisis hizo bajar considerablemente el listón financiero al que se habían subido muchas comisiones.

Las llamas empezaban con las fallas infantiles y pasaban luego a las “grandes”, dejando en horario especial a la ganadora por segundo año consecutivo, Plaza de El Pilar con la “Pantomima” de Pere Baenas (170.500 euros) y, a la una de la mañana, la municipal -que no entra en concurso-, el imponente león del Congreso de 20 metros de altura y 170.000 euros de presupuesto que ha devuelto la espectacularidad a la plaza del Ayuntamiento.

Obra de Manolo García -artífice del Moisés de 2014 que también fue muy elogiado por su técnica y volumen-, “La fuerza” ha sido uno de los puntos neurálgicos para curiosos y turistas de este año, tanto por lo grandioso de su proyecto (hecho de vareta y donde solo la cabeza del león pesa 1.500 kilos) como por el valor añadido nocturno de luces y sonido.

La fallera mayor, Estefanía López, y la infantil, María Donderis, han visto desde el Ayuntamiento cómo las llamas finiquitaban sus reinados festivos.

En el balcón consistorial han estado presentes esta noche, además de Barberá, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, entre políticos, periodistas y representantes diplomáticos.

Este año, marcadamente electoral como también se ha visto en muchas fallas -con Pablo Iglesias como recurrente novedad-, han desfilado por el balcón para presenciar alguna de las diecinueve “mascletaes” los ministros José Manuel García Margallo y Alfonso Alonso y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, entre otros políticos, así como actores, toreros, deportistas y hasta el nuevo presidente del Valencia CF, Peter Lim.

El balcón ha tenido también sus momentos de tensión por la presencia de invitados de Compromís que quisieron mostrar ante la plaza sus reivindicaciones, desde las víctimas del accidente de metro hasta extrabajadores de Radiotelevisión Valenciana.

Estas Fallas, sin apenas incidentes destacados y donde la ordenanza municipal permite el “botellón”, dejan una ocupación hotelera del 75 % (cuando se esperaba el 90 %) mientras el Ayuntamiento ha encargado un informe actualizado del impacto económico de las fiestas, que en 2016 esperan optar a la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

En esta “semana grande”, donde no han faltado ni la Ofrenda floral a la patrona, ni los toros ni la incomodidad por las 400 calles cortadas por carpas y churrerías, los niños han tomado calles y casales (la sede de cada falla) para tirar petardos a mansalva, mientras la Marina Real ha ofrecido, como novedad, una panorámica aérea privilegiada desde su enorme noria.