Botella descuenta 4,5 millones a las empresas por los paros en limpieza

La Razón
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Dos meses después de que los trabajadores de las empresas concesionarias de limpieza llenasen de basura la ciudad se han conocido las últimas cifras sobre la factura que los destrozos que los piquetes causaron a la ciudad. El Ayuntamiento de Madrid ha descontado 4,5 millones de euros a las compañías Cespa, Valoriza, OHL-ASCAN y FCC –adjudicatarias del servicio de limpieza de la capital– del pago por su trabajo durante el mes de noviembre, en el que tuvo lugar la protesta sindical por el ERE que suponía el despido de 1.300 trabajadores y que, finalmente, se evitó in extremis pasado el plazo legal de la negociación.

En este descuento están incluidos tanto los incumplimientos de los servicios mínimos durante los trece días que duró la huelga como los déficits en los indicadores de calidad que exige el contrato. Según los pliegos de la concesión, las empresas adjudicatarias deben cumplir una serie de estándares de calidad y, en base a ellos, el consistorio les abona la factura mensualmente. Así, en septiembre, que fue el primer mes de entrada en vigor del nuevo contrato, el Área de Medio Ambiente y Movilidad descontó un 7,6% del total y en octubre un 6,39%. La cantidad restada por los incumplimientos de noviembre supone un descuento del 24,42%, es decir, se les han restado 4,5 millones de euros de los 18,6 millones que habrían cobrado las empresas si se hubiesen ajustado totalmente a los requisitos de calidad. Además, el Ayuntamiento de Madrid ya les pasó la factura de los 358.000 euros que tuvieron que pagar a los trabajadores de Tragsa que se ocuparon de garantizar el cumplimiento de los servicios mínimos cuando los piquetes hicieron imposible la limpieza de la ciudad y, además, se ocuparon de tirar toda la basura posible para que estuviese mucho más sucia de lo que habría estado si simplemente hubiesen dejado de realizar sus labores diarias. De hecho, las empresas concesionarias tendrán que asumir a su vez otros 204.826 euros, que corresponden a las horas extras que tuvo que realizar la Policía Municipal para escoltar a los retenes de Tragsa y a las brigadas de limpieza para que pudiesen cumplir con los servicios mínimos ante la violencia de los piquetes. Es más, la alcaldesa, Ana Botella, que afirmó que los madrileños no pagarían ni un euro por la huelga, aseguró que perseguirían a los causantes de los destrozos en el mobiliario urbano, valorados en 596.666 euros y, en caso de no encontrarlos, se demandaría este importe a las concesionarias. Los violentos destrozaron 1.556 contenedores de basura y papeleras, entre otros elementos, durante los trece días de huelga. Y, por si fuese poco, las empresas responsables del servicio de limpieza de Madrid también sufrieron pérdidas valoradas en 454.469 euros a causa de los destrozos que los piquetes causaron al material y a los vehículos de las brigadas –pincharon 299 ruedas de carros de limpieza, rompieron 52 candados y realizaron 1.109 roturas y desperfectos a la maquinaria de las empresas, entre otras muchas actuaciones–. La factura final es de 6.158.627 euros.