Castellana Norte, el salvavidas para los atascos

El proyecto planea la separación de los distintos movimientos de tráfico a través de distintos niveles a la altura de las cuatro torres de forma que el cierre de la M-30 sería efectivo con los accesos a los barrios.
El proyecto planea la separación de los distintos movimientos de tráfico a través de distintos niveles a la altura de las cuatro torres de forma que el cierre de la M-30 sería efectivo con los accesos a los barrios.

Responsables del área de Movilidad apuntan a la reforma recogida en el proyecto de la «operación Chamartín» como única solución a las retenciones del Nudo Norte.

Segundo gran colapso de tráfico en la capital en 15 días. De nuevo un lunes, de nuevo un poco de lluvia y, de nuevo, descoordinación entre el Área de Seguridad y el de Movilidad del Ayuntamiento de la capital, a pesar de la nueva medida de enviar a puntos fijos de la ciudad a agentes de la Policía Municipal para ayudar a los agentes de Movilidad con las tareas de regulación del tráfico. La medida, implementada tras el gran atasco del pasado 5 de octubre, consiste en mantener 65 patrullas (130 agentes) en puestos fijos habituales desde primera hora de la mañana en distritos periféricos y la M-30. Los sindicatos policiales han criticado esta medida «inútil» en términos de tráfico porque no se pueden mover (también achacan la falta de coches policiales) cuando a lo mejor el punto de retenciones está a un kilómetro de distancia. «Se debería coordinar con el centro de pantallas del Ayuntamiento para acudir en tiempo real al punto afectado. Lo contrario es absurdo», sostiene Julián Leal, del sindicato mayoritario CPPM. Ayer, además de estos puntos habituales, la dirección general de Movilidad, dependiente del área que dirige Inés Sabanés, solicitó más refuerzos a la Policía Municipal, del área de Javier Barbero, y se unieron para tratar de arreglar el caos otras 47 patrullas (94 agentes más).

El caso es que ayer, una vez más, los conductores madrileños (que según una encuesta pasan 22 horas al año en atascos) quedaron atrapados en las ratoneras de siempre. El caos circulatorio duró unas cinco horas desde la hora punta y las retenciones comenzaron a notarse desde las 6:30 horas. Fue a las 6:15 horas cuando el centro de pantallas del Ayuntamiento registró el primero de los 18 accidentes leves que se registraron ayer. Además de éstos, hubo incidencias de vehículos averiados pero, según explican los agentes de movilidad y muchos policías municipales, el problema del caos, aunque es un cúmulo de muchos factores, se debe principalmente a una carencia de infraestructuras y de que estamos volviendo a niveles de tráfico de 2008.

Es decir, la gente está cogiendo de nuevo el vehículo privado frente al transporte público y, además, hay una nueva distribución de la población por los nuevos barrios de la capital situados al norte: Sanchinarro, Montecarmelo y, sobre todo, Las Tablas. Concretamente la gran cantidad de trabajadores que acoge La Vela, el nuevo edificio del BBVA en Las Tablas, entre otras sedes de grandes empresas, ha supuesto un nuevo punto conflictivo en el tráfico madrileño. De hecho, casi siempre empiezan en este punto los atascos. «Aunque hubiera un policía o un agente de Movilidad cada 100 metros, lo que ocurre en esta vía no es un problema de regulación del tráfico sino de crear vías paralelas», explica Leal, que insiste en que «no sólo es cuestión de personal, también hay que invertir en accesos».

Y es que, donde comenzó a colapsarse todo –también ayer– fue en el acceso a la capital desde la A-1 y en el nudo de Manoteras. Otra razón que evitaría este embotellamiento (a parte de crear una vía paralela que descongestione ese tramo de la carretera de Burgos) pasaría por llevar a cabo la famosa operación Chamartín, que el Ayuntamiento de Ahora Madrid anunció que iba a estudiar. Otra nueva medida que el Gobierno de Manuela Carmena explicó que iba a implementar también alimentaría aún más el caos circulatorio, según el portavoz de CPPM. Se trata de la restricción a la circulación de las motos –del mismo modo que los coches– el días que se produzcan picos en los niveles de contaminación. «Todo el que no coja la moto, cogerá el coche, así que habrá que sumar miles de vehículos más a la caravanas de entrada a la capital. Precisamente las motos aligeran un poco el colapso», sostiene Leal. En cualquier caso, insiste en que también debería existir mejor coordinación con otros cuerpos policiales porque muchas retenciones comienzan fuera del término municipal de Madrid y es Guardia Civil la encargada de las labores de tráfico en estas carreteras.

Lo curioso del atasco del día de ayer fue que hubo un 18 por ciento menos de tráfico que la media diaria en al capital, por lo que no podía relacionarse el día lluvioso con un mayor número de vehículos. A pesar de eso, las «víctimas» del caos circulatorio llegaron con una media de casi dos horas de retraso al trabajo o a otras citas importantes como puede ser la salida de trenes o aviones, citas judiciales o médicas.

La normalidad de la circulación en Madrid quedó restablecida después de cinco horas. Según explicó el Ayuntamiento de la capital en un comunicado, el principal problema del origen del atasco del norte fue debido a tres accidentes y otras tres incidencias de menor entidad. Una vez producidos los accidentes, según un portavoz municipal, se solicitaron los servicios de Policía necesarios y se contactó con la DGT con el fin de que en los Paneles de Mensaje Variable se ofreciera información de la congestión y que se propusieran desvíos alternativos. También se mostraron los mensajes pertinentes en las señales de Mensaje Variable de M-30 con el fin de informar a los ciudadanos. No obstante, la situación se regularizó casi a mediodía, hora en que el tráfico comenzó a ser fluido en casi todas las zonas de la M-30.