Cifuentes inicia la conquista de Cibeles

La dimisión de Aguirre despeja el camino de la presidenta del PP para hacerse con el control del partido en el Ayuntamiento de cara a las próximas elecciones. La primera batalla: la elección del sustituto de la «lideresa».

El grupo municipal del PP tendrá que votar en los próximos días quién será el sustituto de Aguirre en la Portavocía.
El grupo municipal del PP tendrá que votar en los próximos días quién será el sustituto de Aguirre en la Portavocía.

La dimisión de Aguirre despeja el camino de la presidenta del PP para hacerse con el control del partido en el Ayuntamiento de cara a las próximas elecciones. La primera batalla: la elección del sustituto de la «lideresa».

Incombustible hasta el último momento, Esperanza Aguirre no había ni mucho menos tirado la toalla cuando recibió una ovación de despedida en el Congreso regional del PP que daba fin a su «reinado» en el partido e iniciaba la «era Cifuentes». Hace apenas un mes, la portavoz en el Ayuntamiento de Madrid se veía aún fuerte y dispuesta a librar la última de las batallas en las que se quería embarcar para culminar su carrera política: las elecciones municipales de 2019. Aún escocida por los menos de 7.000 votos que la apartaron de lograr un concejal más para poder superar el pacto Ahora Madrid-PSOE con la ayuda de Ciudadanos, Aguirre no ocultaba que su ambición era ser alcaldesa y por tanto repetir como candidata del PP al Ayuntamiento de Madrid, una decisión que depende del PP nacional.

Para ello, contaba con un equipo de ediles que escogió personalmente y que, salvo cuatro descuelgues por mejores destinos en la Administración pública o la empresa privada, se ha mantenido unido en torno a ella y que, ahora, queda huérfano de líder. Aparte del balón de oxígeno que supone para Manuela Carmena una oposición descabezada, en el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Madrid tienen otros asuntos de los que preocuparse más allá de llevar a cabo su labor de oposición a Ahora Madrid. Hay que recordar que aunque después fue «recompensado» con un puesto en el Comité Ejecutivo regional, el portavoz adjunto que hoy sustituirá a Aguirre en el pleno municipal, Íñigo Henríquez de Luna, se mostró muy crítico con la actual presidenta del partido, Cristina Cifuentes, en vísperas del Congreso regional, hasta el punto de que sopesó presentarse a las primarias para disputar el liderazgo del PP de Madrid.

De hecho, pese a que la renovada jefa del partido incluyó a Henríquez de Luna entre los puestos de designación en el Comité, Cifuentes también puso por encima de él a su compañero de bancada, José Luis Martínez-Almeida, al asignarle la Secretaría de Relaciones con el Ayuntamiento de Madrid. Asimismo, después del Congreso regional, el nuevo secretario general, Ángel Garrido, se encargó de rebajar las aspiraciones de repetir como candidata de la portavoz municipal, al afirmar en marzo que es una decisión que aún «no toca».

Es por ello que a nadie sorprendió ayer el demoledor comunicado con el que el PP de Madrid despidió el «aguirrismo» para siempre. Para empezar porque «agradecía» la decisión adoptada por Aguirre de renunciar a su acta, y, a continuación, porque compartía los motivos esgrimidos por ésta, especialmente por la cuestión de no haber controlado a sus colaboradores. «Nuestra organización comparte las razones expuestas por Aguirre para dejar el cargo, especialmente en lo que se refiere a que debía haber vigilado con mayor eficacia los posibles casos de corrupción, lo que ha causado daño a las instituciones y al propio partido».

El nuevo equipo de Cifuentes insistió en la máxima que la presidenta regional y de los populares madrileños llevan como bandera: «El Partido Popular de la Comunidad de Madrid emprendió una nueva etapa bajo la Gestora constituida en febrero de 2016», tras la segunda dimisión de la ex lideresa. Una nueva etapa que, reiteran, «está marcada por una política beligerante con la corrupción que es irrenunciable, y está basada en la más absoluta transparencia, y tolerancia cero frente a cualquier posible indicio de la misma». De hecho, fue Cifuentes quien facilitó los informes sobre el Canal de Isabel II que han contribuido al desarrollo de la «operación Lezo» contra el ex presidente regional, Ignacio González, que, a la postre, ha arrastrado en su caída a su mentora.

Esta catarsis permitirá además a la flamante presidenta del PP sacarse la espinita de la elaboración de las listas a las elecciones autonómicas y municipales de 2015. En aquel momento Rajoy impidió «por falta de confianza», el tándem Aguirre-González y escogió a Cifuentes como candidata a la Comunidad de Madrid. Pero la entonces líder incuestionada en el PP madrileño elaboró a su antojo la lista de diputados que acompañaron a la ex delegada del Gobierno en su candidatura a la Asamblea de Madrid. Pese a las reclamaciones de Cifuentes, Aguirre finalmente impuso la mayor parte de los nombres hasta configurar un grupo parlamentario en el que, como dicen en el Gobierno regional, «hay de todo».

Dos años después, Cifuentes logró asumir el liderazgo del PP de Madrid sin ninguna salida de pata de banco en el Congreso regional con el respaldo de una mayoría aplastante en las primeras elecciones internas del partido en la región con la fórmula un militante, un voto. Ahora, desde su nueva Ejecutiva ya refrendada –aunque lleva un año organizando el PP desde la gestora–, Cifuentes podrá afianzar las lealtades de los pronto, si no ya, ex aguirristas de cara a la carrera municipal y autonómica de 2019. Y es que, aunque es el Comité Electoral Nacional quien proclama a los candidatos a las principales ciudades y autonomías –por orden del presidente del PP, Mariano Rajoy–, nadie duda de que «cuando llegue ese río» la presidenta de la Comunidad «cruzará ese puente» y repetirá candidatura. Queda pendiente pues la designación de un candidato solvente para arrebatar el Ayuntamiento de Madrid a una Manuela Carmena en retirada y un Ahora Madrid con Podemos al alza. De esta elección dependerá el futuro del grupo municipal huérfano de Esperanza Aguirre.

Una «orfandad» que este mismo jueves va a atajar Cifuentes en una reunión con el grupo del PP en el Ayuntamiento madrileño antes del encuentro ordinario del Comité Ejecutivo regional. Una reunión que, pese a que fue a mediados de marzo cuando fue elegida presidenta del PP de Madrid, aún no se había producido entre los concejales populares en la capital y la nueva dirigente del partido. Fuentes cercanas a Cifuentes explicaron que el objetivo de dicha reunión es hacer equipo con ellos así como abrir una «etapa de reflexión» de cara al futuro. Las mismas fuentes apuntaron a su vez a que más adelante se debatirá y votará quién será el nuevo portavoz del PP en la capital. Es decir, que pese a ser portavoz adjunto y número dos de Aguirre en el PP, Henríquez de Luna no tendrá por qué ser su sustituto en el grupo.