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Cierra un centro de yoga sin devolver el dinero a 200 abonados

Los abonos de estas personas fueron llevados a otro centro.

De un día para otro y sin avisar. Así se ha producido el cierre de uno de los centros de Bikram Yoga más conocidos de Madrid, el que se encuentra en la calle Barquillo, en pleno barrio de Las Salesas y al que acudían multitud de vecinos y de trabajadores de la zona desde hace más de nueve años, ya que abrió sus puertas en septiembre de 2009.

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“Os informamos de que Bikram Yoga Barquillo ha cerrado al público”. Con esta frase arrancaba el cartel que el viernes colgaron en su entrada y con un único añadido: “A partir del lunes 10 de diciembre todos los alumnos que lo deseen tienen a su disposición su bono para realizar sus clases pendientes en el centro Californian Hot Yoga -que no es oficial de Bikram Yoga- con previa reserva”. Así, sin consultar a sus clientes, han trasladado los abonos de cerca de doscientas personas a otro centro que no es especializado en Bikram Yoga. “No queremos que nos deriven a ningún sitio, si no que nos devuelvan nuestro dinero”, afirma Ana, una de las “yoguis” perjudicadas y que compró su bono de tres meses ilimitados (355 euros, según su página web) hace unas semanas. Su situación es la de muchos clientes que se consideran estafados por la dirección del centro. “Ni han aparecido por aquí para dar explicaciones”, añade Natalia. “Nadie contesta a los emails y el teléfono que han dado siempre está apagado”, insiste.

Los alumnos, que se están movilizando para realizar reclamaciones y denuncias conjuntas, hablan de estafa, ya que no quieren que jueguen con nuestros datos, ni que nos manden al centro que ellos han escogido. Están haciendo negocio con nosotros”, dice María indignada. Y es que todos los adjetivos con los que se puede identificar el “mundo yogui” han desaparecido de este centro. “Ni zen, ni familia, ni nada. Cierran y nos dejan con una mano delante y otra detrás. La dueña ni ha dado la cara”, añade otro de los clientes de este centro.

Algunos de los afectados han hecho un verdadero esfuerzo para poder pagarse los bonos del centro, ya que, por ejemplo, el de un año con clases ilimitadas cuesta 999 euros. “Yo lo renové en mayo. Aún me quedan cinco meses para cumplirlo. Me deberían unos 400 euros”, dice Belén, otra de las afectadas.

Además del problema monetario, los alumnos denuncian que desde hace más de un año la higiene del centro dejaba mucho que desear. "Los vestuarios no estaban limpios, la sala olía fatal y muchas veces fallaba el calor-Bikram Yoga se práctica a 40 grados y 40% de humedad- que es el principal motivo por el que vine a este centro”, insiste Belén. Y recuerda una situación vivida en el vestuario hace unas semanas: “Cuando bajamos todas después de clase, las duchas se empezaron a inundar. Las chanclas empezaron a flotar”.

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