Cuenta atrás para la nueva «colonia Cañada Real»

El Gobierno regional culmina el borrador del proyecto urbanístico que primará que los vecinos compren sus parcelas. Establece un plan de intervención social que durará más de una década para el sector 6, el más problemático

MADRID- Después de más de medio siglo en un limbo jurídico, las 7.725 personas censadas que viven a lo largo de los 14 kilómetros de la Cañada Real, que atraviesa de forma transversal la región, están más cerca de su eterna aspiración: poder comprar el suelo donde llevan viviendo en muchos casos hasta tres generaciones y regularizar así su situación. Es decir, pagar impuestos por los servicios que en algunos sectores ya reciben, tener derecho a una instalación de luz o de telefonía, servicio de recogida de basuras, poder vender su casa y, en definitiva, equipararse al resto de vecinos. Eso es, al menos, lo que las asociaciones de vecinos de los seis sectores en los que se divide la vía pecuaria han trasladado a la Comunidad en las reuniones mantenidas a lo largo del último año. Sin embargo, no todos podrán adquirir la propiedad del suelo. Deberán adaptarse a las pautas marcadas por cada ayuntamiento (las viviendas, por ejemplo, no superarán las dos alturas), previa aprobación del Gobierno regional, que es el propietario de la vía desde hace casi dos años, cuando elaboró al Ley 2/2011 de 15 de marzo, de la Cañada Real Galiana.

Realojo para los censados

El Gobierno regional tiene la intención de homogeneizar toda la vía y eliminar las diferencias entre sectores. Las infraviviendas no tendrán cabida en este plan y, una vez llegado el momento, el Gobierno regional realojará sólo a quienes figuren en el censo para evitar así el «efecto llamada» de los que quieran conseguir gratis un piso de realojo. No obstante, el objetivo del Ejecutivo madrileño, según señaló ayer su portavoz y consejero de Presidencia y Justicia, Salvador Victoria, es «mantener el mayor número de vecinos censados en la zona y el mayor número posible de viviendas susceptibles de legalizar». «Proponemos mantener la alienación de la calle y urbanizar al menor coste posible». Habría que soterrar líneas de alta tensión, ocultar cajas de registro e instalar una iluminación y un pavimento sencillos, ya que muchas zonas de la Cañada ni siquiera están asfaltadas.

La Comunidad, desde la Consejería de Asuntos Sociales, encabezada por Jesús Fermosel, propone un diseño urbanístico basado en el barrio Rosa de Luxemburgo de Aravaca, un barrio humilde en los años 80 que, con el paso de los años, ha visto multiplicar el precio de sus viviendas hasta convertirse en una zona de alto poder adquisitivo. Aunque no se espera exactamente una réplica en la «colonia Cañada Real», es algo así lo que pretenden conseguir. «Se trata de una propuesta de desarrollo, no de un plan urbanístico. Al contrario de otros poblados chabolistas, no queremos derribar la Cañada, sino consolidarla», dstacó Fermosel. Con 94 reuniones ya mantenidas por parte de Victoria, Fermosel retoma hoy la segunda ronda de negociaciones con las partes implicadas (ayuntamientos, asociaciones de vecinos y la Delegación del Gobierno) para presentar esta propuesta. Se prevé un proceso largo ya, que una vez establecida la propuesta definitiva (la actual podrá verse modificada por las aportaciones del las partes implicadas), los ayuntamientos tendrán que modificar sus planes urbanísticos. Por eso, aseguran fuentes regionales, el proceso puede durar más de diez años. El objetivo de la Comunidad es terminar la legislatura con el censo definitivo cerrado y, en base a esos datos, calcular los costes de urbanización y el precio del suelo. Y es que, la gran novedad del proyecto presentado ayer es que el precio del suelo que los vecinos tendrán que pagar para hacerse con la propiedad de sus terrenos dependerá de los que cueste la urbanización de la Cañada.

Precio único

Según Victoria, no habrá distinciones en función de en qué sector esté situada cada parcela y habrá un precio único de metro cuadrado. Se creará una especie de junta de compensación y los vecinos censados tendrán facilidades de pago. «Lo que está claro es que nadie tendrá el suelo gratis, pero aún es pronto para hablar de un precio. Lo establecerá un grupo de expertos en función de muchas variables». Una vez regularizada la Cañada, se pretende crear empleo en la zona y ocupar así el mayor número de solares vacíos posible con nuevas industrias, para evitar, de paso, nuevos asentamientos ilegales. Muchas parcelas vacías también se dedicarán a usos terciarios para que la «nueva» vía pecuaria también cuente con parques y zonas verdes.