Wanda ganará 5 millones con la venta del Edificio España

Un grupo murciano ofrece 270 millones. La operación podría cerrarse tras el verano, pero aún hay detalles por pulir: «Queda mucho», avisan desde el sector

Edificio España
Edificio España

Un grupo murciano ofrece 270 millones. La operación podría cerrarse tras el verano, pero aún hay detalles por pulir: «Queda mucho», avisan desde el sector.

Lejos de despejarse, el culebrón sobre el futuro del Edificio España se complica. La evidente ruptura que, desde hace meses, existe entre el grupo chino Dalian Wanda y el Ayuntamiento de Madrid ha tenido como desenlace que la venta del rascacielos esté a punto de cerrarse. El pasado mes de febrero, el propietario de la compañía, el magnate Wang Jianlin, encargó a la consultora inmobiliaria JLL la búsqueda de compradores para el inmueble de la plaza de España. Tras sondear el mercado durante cuatro meses, Wanda dio con un potencial comprador que cumpliera con los requisitos fijados por Jianlin a su equipo en España: el grupo Baraka, propiedad del empresario murciano Trinitario Casanova, según avanzó ayer «El Mundo».

Jianlin compró al Banco Santander el edificio por 265 millones en 2014. Dos años después, y con un cambio en el Gobierno del Ayuntamiento de la capital de por medio, Wanda se marcó como objetivo recuperar la inversión, es decir, que la operación de venta se situase lo más cerca posible de esos 265 millones. Las conversaciones mantenidas entre Baraka y Wanda y el precio de venta manejado en estos contactos aseguraría este objetivo. Fuentes conocedoras de la negociación señalan que el acuerdo, que aún no está firmado ni se firmará en las próximas semanas, podrá cerrarse en los 270 millones, lo que permitiría a Wanda obtener cinco millones de euros de beneficio.

Según ha podido conocer este diario, de momento Wanda y Baraka sólo han sentado «las bases del acuerdo», que deberá, si no surgen complicaciones, rubricarse a la vuelta del verano. Durante las semanas o meses que puedan restar hasta la rúbrica final de la venta, el éxito de la operación dependerá de lo que suceda en dos procesos negociadores que se desarrollarán en paralelo. Por un lado, en las conversaciones entre Wanda y Baraka aún deben cerrarse «muchos detalles concretos». No en vano, fuentes conocedoras de las negociaciones insisten en que todavía deben producirse importantes avances en este frente: «A día de hoy no está vendido. Queda mucho», señalan.

De forma paralela, está previsto que el Gobierno de Manuela Carmena conozca de primera mano los planes de Trinitario Casanova para el rascacielos. Ayer mismo, desde el Ayuntamiento subrayaban el deseo de la alcaldesa de concretar una cita con el empresario a la mayor brevedad. En ello insistió también el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo. El concejal de Ahora Madrid reconoció en la mañana de ayer que su equipo ya se había puesto en contacto con el grupo murciano.

Al margen de estos primeros contactos aún por concretarse, el responsable de Urbanismo del Gobierno de Carmena insistió una vez más en que la única línea roja que no podrá cruzar el futuro dueño del edificio España es el mantenimiento de las fachadas: «Eso no puede cambiarse, está definido por las normas urbanísticas y por la ficha que corresponde al edificio. Tenemos que atenernos a ese marco jurídico». Insistió además en que el Gobierno municipal está «a la expectativa de vernos con el nuevo inversor cuanto antes y trataremos de facilitar que esa rehabilitación y puesta en valor del edificio se pueda hacer cuanto antes», precisó Calvo. En el caso de que Trinitario Casanova y su equipo de técnicos asuman como propio el proyecto de Wanda, no habrá que modificar el estudio de detalle que actualmente está en tramitación. Este estudio de detalle fue aprobado inicialmente por la Junta de Gobierno, pero aún no ha recibido el visto bueno del Pleno. En el caso de que el grupo Baraka quiera hacer modificaciones sobre el ordenamiento urbanístico del edificio, la tramitación tendrá que arrancar de cero: «A partir de ahí, si tendrá más peso el uso residencial o el hotelero; el Ayuntamiento no debe intervenir ni entendemos que sea una cosa que nos competa», señaló el edil.

«Un año perdido»

Desde la oposición, el único grupo que evitó criticar al Gobierno de Carmena por su gestión en torno al rascacielos durante este año fue el PSOE. Su portavoz en Urbanismo, Mercedes González, insistió en que lo único que importa es el respeto a las fachadas y a los elementos protegidos: «Wanda se fue hace muchos meses y puso en venta el edificio como dijimos y ahora lo que sabemos es la comunicación de que se ha vendido a uno de los grupos que había ofrecido un pago bastante suculento», añadió.

El concejal del PP José Luis Martínez Almeida señaló que la venta del inmueble no es más que «la crónica de una muerte anunciada» e instó a la alcaldesa a reconocer su responsabilidad en lo sucedido: «Tiene que responder ante todos los madrileños, y sobre todo ante los que podían aspirar a un puesto de trabajo por la reforma del edificio. Supongo que la alcaldesa pedirá perdón por una gestión tan desastrosa». La portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís, lamentó «el año perdido con Wanda» y recordó al Gobierno de Ahora Madrid que ellos «no son el inversor, no deciden qué negocios tiene que haber en Madrid».