El príncipe torero puede asfixiar a su hijo

Pelucas, juguetes y disfraces que arden, intoxican o pueden ahogar entre los diez productos de carnaval retirados por la Dirección de Consumo.

Pelucas, juguetes y disfraces que arden, intoxican o pueden ahogar entre los diez productos de carnaval retirados por la Dirección de Consumo.

Llegan los carnavales y a falta de tiempo o de liquidez, el disfraz para la fiesta del colegio o la peluca para salir con las comparsas del desfile se compra en el primer sitio que se pilla, cuanto más barato, mejor. Sin embargo, la elección del traje equivocado puede causar daños graves. De hecho, en 2015 la Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid ha retirado una decena de disfraces, máscaras y pelucas, y tramitado 33 expedientes por el peligro de la mercancía, que han conllevado multas de hasta 4.600 euros.

Así, los artículos retirados incumplen las normativas básicas de seguridad que hay que recordad a la hora de elegir el atuendo para los carnavales. Los disfraces deben estar fabricados con materiales que no permitan una alta inflamabilidad, al igual que las pelucas y bigotes postizos que, además, deben de tener una longitud determinada para evitar que se enganchen o queden a la altura de la llama de mecheros y cigarillos, que podrían prender rápidamente, o convertirse en potenciales causas de ahogamiento si se enredan en el cuello. Para ello, se exige por un lado que no mantengan el fuego –en cuanto se aparte del foco de encendido se debería apagar la llama–, y, por el otro, si se encienden, deberían arder lentamente.

Poco inflamables

Otro de los riesgos que evalúa la Dirección General de Comercio y Consumo es la existencia de piezas pequeñas que puedan arrancarse con facilidad y ser tragadas por los más pequeños. Éste es el caso de botones, pedrería y lentejuelas en los disfraces y de boquillas, adornos y botones en los complementos. Entre los productos retirados en 2015, un atuendo de «príncipe torero» para niños contenía lentejuelas mal pegadas y fáciles de ingerir; lo mismo ocurría con la boquilla de una trompeta, complemento de otro traje. Los ahogamientos también pueden producirlos los cordones, gomas y broches, así como las máscaras o cascos que no tengan la ventilación suficiente.

Hay riesgo también en los componentes eléctricos de, por ejemplo, una diadema con luces que tiene riesgo de intoxicación si las pilas no están suficientemente protegidas o de incendio si los componentes eléctricos son defectuosos. Consumo tiene especial vigilancia en los complementos de los disfraces infantiles que añaden riesgos como los bordes afilados de una estrella de sheriff», las puntas de una corona de princesa o las flechas de un traje de indio, que deben de ser de material flexible, con la punta embotada y nunca metálicas. Asimismo, arcos o pistolas deben de tener una potencia mínima de propulsión. Todos los adornos deben ser suficientemente consistentes como para que no se rompan en piezas pequeñas.

Para evitar los accidentes, la Comunidad trabaja en dos líneas: la primera, la información a los consumidores sobre qué es lo que deben exigir en sus disfraces y, la segunda, inspección y sanción o retirada de artículos. De esta forma, a través del Portal del Consumidor se ofrece información específica para que los ciudadanos sepan qué deben comprar y qué desechar por ser un potencial peligro para su integridad física.

Por el otro lado, durante 2015 se han tramitado un total de 33 expedientes relacionados con disfraces, máscaras y pelucas. De ellos, 16 finalizaron con apercibimientos a las empresas, al detectarse incumplimientos leves en materia de etiquetado. Además, se iniciaron tres expedientes sancionadores que se están tramitando en la actualidad y que tienen previstos sanciones de entre 3.600 y 4.600 euros por expedientes, relacionados con la obstrucción a la inspección y la no aportación de información y documentación requerida.

Junto a estas actuaciones, la Comunidad de Madrid retiró diez productos peligrosos en los que se observaron cordones de disfraces que podían provocar asfixia y, sobre todo, pelucas con un alto riesgo de inflamabilidad ante cualquier leve contacto con el fuego. Otros productos retirados y que también podrían producir ahogamientos han sido trajes y complementos –un par de maracas de juguete entre ellos– que contenían piezas pequeñas en los adornos incorporados.