«En agosto solo vamos a poder comer congelados»

La alcaldesa de Alcorcón cierra el comedor y la cafetería del centro de mayores Salvador Allende y deja sin menú a cientos de usuarios

La cocina que ha sido clausurada
La cocina que ha sido clausurada

La alcaldesa de Alcorcón cierra el comedor y la cafetería del centro de mayores Salvador Allende y deja sin menú a cientos de usuarios

El pasado 30 de julio, el comedor y cocina del centro de mayores Salvador Allende y la cafetería del centro de Polvoranca fueron clausurados por el Ayuntamiento de Alcorcón. La decisión del cierre fue ordenada después de que la empresa, a la que se le dio 15 días de plazo, llevase un «año y medio sin concesión» para su explotación y tras conocerse los informes negativos de los técnicos de Sanidad. «Sin contrato ni concesión administrativa y una situación que raya la insalubridad hemos tenido que tomar la decisión de ordenar su cierre y sacar nuevos pliegos», confirmó la alcaldesa del municipio, Natalia de Andrés.

Al parecer, en dichos informes se detallaban que oficialmente la empresa adjudicataria renunció en marzo 2018 y que, desde entonces, estuvieron «explotando una instalación pública de manera irregular, sin pagar canon, sin someterse a normas, ni tampoco a unas garantías mínimas de un servicio que debe ser acorde a la legislación». Asimismo, subraya, que a esto se suma la existencia de dos informes previos que de los días 3 y 12 de julio, que recogen «claras deficiencias». La zona de barra carece de «limpieza y orden» y tienen un patio que está «sucio y abandonado». Además, en esta última zona «había ratas y, a veces, dentro, infinidad de cucarachas y hormigas».

Las declaraciones de la edil no las comparten todos los grupos, entre ellos el Partido Popular que ayer criticó la decisión de la alcaldesa del cierre de la cafetería y comedor del establecimiento «en pleno verano sin aportar antes una solución». Susana Mozo, concejal del Partido Popular, afirmó a LA RAZÓN que se han dejado fuera «a más de 800 comensales» que acuden a diario al centro. «Se cierra diciendo que ha habido un problema de salud pública que raya la insalubridad. Sin embargo, en los informes no se habla en ningún caso de un cierre cautelar, sino de deficiencias que se deben subsanar. Han generado una alarma sanitaria y la propia concejala en el Pleno dijo que no había un problema de salud pública», afirma Mozo.

Frente a las puertas del Ayuntamiento, ayer se manifestaron los cientos de usuarios que acuden durante cada día a comer al centro de mayores Salvador Allende. Una de las afectadas es Manoli, que desde hace cinco años recurre a este comedor. «Entre semana dan alrededor de unas 700 u 800 comidas y no ha habido ni una persona que se quejara de gastroenteritis, ni que haya vomitado porque le ha sentara mal la comida», aseveró a LA RAZÓN. Los usuarios de este servicio, ante la noticia de la existencia de ratas, cucarachas y hormigas «entraron en cólera», ya que todos aseguran, «muy disgustados e indignados», que aquello es mentira. Manoli cuenta que todos los que acudían cada día a comer por tan solo 5,27 euros estaban «encantadisimos» con el servicio. «A partir de ahora tendremos que comer congelados. Allí siempre nos ponían cuatro primeros y cuatro segundos, con su bebida, pan y postre. Además, había unas magdalenas maravillosas por cincuenta céntimos y un café buenísimo», confirma la usuaria.

No solo Manoli tiene buenas palabras para Álvaro, el responsable del servicio, sino también los cientos de usuarios. «Habéis sido un ejemplo de laboriosidad y de organizacion para todos los mayores», insite otro de los que acudía cada día.