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Gran Vía, un carril para 50.000 coches

La calle vuelve a reabrirse hoy para todos los vehículos, sin embargo las vallas que eliminan un carril por cada sentido no desaparecen. En febrero está previsto además que empiecen las obras.

Desde ayer a las 22:00 horas, la Gran Vía vuelve a ser transitable para todos los vehículos. Después de 28 días cerrada al tráfico para los no residentes por la «Operación Navidad», los controles de Policía Municipal desaparecen de las entradas y el tráfico volverá a ser fluido. O no tanto, porque la entrada será libre, pero las vallas, que inhabilitan un carril por sentido y que amplían las aceras no desaparecerán.

El Ayuntamiento de Madrid prevé comenzar en febrero las obras con las que remodelará definitivamente la calle. Los trabajos podrían durar unos diez meses. En el transcurso de estos trabajos, el Gobierno de Manuela Carmena quiere aprobar el cierre definitivo del centro a los vehículos de las personas que no viven en el centro. Lo hará mediante la creación de una gran Área de Prioridad Residencial (APR), vigilada con cámaras que detectan las matrículas de aquellos que no están empadronados y multas de 90 euros para quienes circulen por las calles que integren esta gran APR, que abarcará los barrios de Cortes, Embajadores, Ópera, Palacio, Justicia y Universidad y que incluirá la Gran Vía.

El objetivo es reducir el número de vehículos que circulan por el centro, ya que, según sus propios cálculos, el cierre permitirá que el tráfico se reduzca en un 80%. Los 50.000 vehículos que diariamente cruzan esta vía se reducirán a 10.000, que son los que calculan que tienen los residentes y los trabajadores con aparcamiento dentro de este perímetro.

Pero hasta junio, mes en el que está previsto que entre en funcionamiento esta gran Área de Prioridad Residencial, la Gran Vía va estar abierta al paso de los vehículos de todo el que lo desee. El problema es que el Ayuntamiento no va a retirar las vallas que colocó antes de Navidad y que reducen a un carril por cada sentido la circulación rodada. Eso supondrá que durante meses, la vía deberá asumir su circulación habitual (50.000 vehículos diarios, según cálculos municipales) con un único carril de subida y otro de bajada habilitados para el tráfico privado.

La Plaza de España y la calle Alcalá (hasta su bifurcación para entrar en Gran Vía) están llamadas a convertirse en auténticos embudos para los madrileños y visitantes que animados por el final de cierre navideño de la calle crean que la vía recupera hoy su configuración de antes de las navidades.

Pero los 700 bloques de hormigón que los operaririos municipales colocaron a lo largo de 1.400 metros lineales en las dos jornadas previas al pasado 1 de diciembre se mantendrán hasta que sean retirados por las obras de remodelación de la calle. Será en este momento, cuando la situación podría complicarse un poco más. En febrero comienzan las obras que, aunque se harán por tramos y en tres fases –comenzando por Alcalá y terminando en Plaza de Espaá–, afectarán aún más la circulación de esta arteria del distrito Centro. Desde el Ayuntamiento, y más concretamente, desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible, cuyo concejal, José Manuel Calvo, es quién dirige el cambio de configuración de la vía, ha habido mensajes contradictorios sobre cómo se llevarían a cabo los cortes de tráfico durante los trabajos de remodelación, en qué fecha comenzarían, así como algunos detalles del diseño y el presupuesto de las obras.

La intención inicial de que la calle tuviera unas zonas ajardinadas en Montera, Callao y junto al Edificio Metrópolis, un pavimiento continuo (sin diferenciación de altura entre acera y calzada) fue rectificada después de reunirse con asociaciones de personas con discapacidad. El número de carriles sí está claro: en ambos sentidos habrá un carril para el transporte público y otro para los vehículos de residentes y autorizados. Este carril será compartido con las bicicletas en toda la calle (la velocidad se limitará a 30 kilómetros por hora) excepto en el tramo que va de Plaza de España a Callao, en el que se segregará un carril exclusivo para bicicletas en sentido subida para evitar ralentizar el tráfico.

Presupuesto

En cuanto al presupuesto, después de hablar cinco millones y de elevarse la cifra a nueve, finalmente parece que la cifra estará más cercana a los cinco iniciales, aunque se liciten las obras en nueve millones. El plazo de ejecución es otro de los asuntos que ha bailado en los últimos meses. La primera que adelantó cuánto durarían las obras fue la alcaldesa, Manuela Carmena, que aseguró que serían ocho meses de trabajos en la calle. Posteriormente, la portavoz municipal, Rita Maestre, habló de un año de trabajos. Finalmente, el contrato estima una duración de 13 meses, aunque el edil de Urbanismo siempre ha insistido en que el objetivo es estrenarla para las próximas navidades. Lo que sí parece estar claro es que a mitad de camino la vía se cerrará definitivamente a los vehículos de los no empadronados. Hasta entonces, queda un carril para poder cruzarla. Eso sí, para ello tendrá que lidiar con otros 50.000 coches.