Madrid

Los 12 de Vox plantan cara a Ayuso

Rocío Monasterio confía en entrar en el Ejecutivo. Cs asegura que sólo se sentará con el PP, mientras Gabilondo reivindica la Presidencia por ser la fuerza más votada.

Rocío Monasterio confía en entrar en el Ejecutivo. Cs asegura que sólo se sentará con el PP, mientras Gabilondo reivindica la Presidencia por ser la fuerza más votada.

- Las negociaciones estarán monitorizadas por las direcciones de los distintos partidos, pero el ensayo de gobierno de coalición que ya se hizo en Andalucía entre PP, Cs y Vox como estrategia para desbancar un posible gobierno de la izquierda está cada vez más cerca de poder replicarse en la Comunidad de Madrid.

La candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, ya se ve en el Gobierno teniendo en cuenta que, aunque el PSOE fue la fuerza más votada, la suma de votos no le da al candidato socialista, Ángel Gabilondo. En el puzle de sufragios para formar gobierno tampoco se contempla la posibilidad de que la formación naranja vaya a romper su «cordón sanitario» con el PSOE, porque eso implicaría aceptar como socio de la negociación a la formación de Errejón, cosa que supondría poco menos que un suicidio político para Ciudadanos. Así que las únicas cuentas que cuadran son un pacto PP-Cs-Vox.

Pero el candidato ganador de las elecciones, Ángel Gabilondo, no se da por vencido y quiere agotar el último cartucho. Pretende hacer valer el hecho de haber sido la fuerza más votada y de que hubiera obtenido 75.344 votos más (1,91por ciento más que en las elecciones de 2015). Por eso el PSOE ayer anunció que el candidato socialista tiene previsto remitir una carta a los cabezas de lista de los distintos partidos que han conseguido representación en el hemiciclo de Vallecas para emplazarles a una reunión con la intención de que, al ser la fuerza que haya obtenido más votos, pueda convertirse en presidente regional. Con esta propuesta los socialistas hacen suyo el argumento que en más de una ocasión ha esgrimido el Partido Popular de Pablo Casado y que pretenden arrojar al escenario postelectoral a modo de «boomerang».

Lo cierto es que en un día como el de ayer, de resaca electoral, el primero en romper el hielo hacia una hipotética futura negociación que ponga al centro derecha en el gobierno de la Puerta del Sol lo dio el candidato de Ciudadanos, Ignacio Aguado, quien telefoneó a la candidata popular pero «no ha cogido la llamada. Entendemos que estará liada y esperemos que se la devuelva en los próximos días», dijo un portavoz de la formación naranja.

Sin embargo, Díaz Ayuso ya empezó dando pistas de lo que hará en el futuro en las declaraciones que hizo ayer a distintos medios de comunicación. «Quiero respetar y tener consideración hacia los votantes del PP, pero también de Ciudadanos y Vox si necesitamos sus escaños, porque no puedes ir por ahí pretendiendo que te apoyen a cambio de nada; luego, por humildad y sin egos, toca hablar con todos y, qué menos que sentarnos», dijo a la Sexta la candidata de los populares. Y es que Díaz Ayuso quiere que el gobierno se ponga en marcha cuanto antes y que sea estable. Con ello la candidata del PP abre la posibilidad de entregar futuras consejerías a la formación naranja, su «socio preferente», como ha ocurrido en Andalucía, o incluso a Vox, quien también se ha mostrado durante la campaña favorable a un pacto con el bloque de centro derecha de manera inequívoca.

El candidato de Ciudadanos, Ignacio Aguado, volvió a repetir lo mismo que lleva diciendo en los últimos quince días: que en el futuro gobierno autonómico quiere ir del brazo de Isabel Díaz Ayuso. Por eso fue el primero en coger el teléfono para abrir rápidamente las negociaciones para llegar lo antes posible a un gobierno de coalición. «Nuestro objetivo no era el sorpasso al PP, sino gobernar y evitar que lo hicieran las fuerzas de la izquierda (...) estoy muy orgulloso de haberlo conseguido pese al batacazo del PP (...) Nosotros vamos a sentarnos con el PP y ese es nuestro compromiso y es donde vamos a llegar», dijo en una entrevista en RNE. Pero en esa intentona de acuerdo, Aguado hará lo mismo que su formación ha hecho en Andalucía. Es decir, ceñirse a intentar formar una coalición con los populares. Y es que con este escenario postelectoral ayer resonaban las declaraciones del ex primer ministro francés, Manuel Valls, que alertaba de que rompería con Ciudadanos si llega a hacer acuerdos de gobierno con Vox. Y, por si quedaba alguna duda sobre si aún hay alguna posibilidad de «idilio» con el PSOE, dijo con rotundidad que cualquier pacto con los socialistas «es muy difícil por no decir imposible ya que Pedro Sánchez ha decidido entregarse a Podemos y consolidarse como uno de los socios de los separatistas, lo que debería llevarle a replantear muchas cosas».

Mientras, Vox, que ha obtenido en la Comunidad de Madrid los mismos escaños que en el Parlamento andaluz, empezaba a marcar posiciones y hacer valer sus 12 escaños por boca de su presidente, Santiago Abascal, quien exigió a los populares que su partido tenga «visibilidad política» para apoyar mayorías alternativas encabezadas por el PP o permitir que continúen gobiernos de derechas. «Somos partidarios de que se aplique nuestro programa, pero no vamos a admitir un trágala: la gente ha votado a Vox (...) No vamos a permitir ninguneos ni cordones sanitarios».

La formación de Santiago Abascal se ve decisiva para que el PP pueda gobernar en Madrid. Por eso, la candidata a la Comunidad, Rocío Monasterio, ayer apuntó que al PP no le queda otra que «hacer todos los esfuerzos para sentarse en una mesa sin estigmas y sin insultos. Se habrá dado cuenta de que no puede gobernar si no tiene a Vox, así que tendrá que rectificar en sus posiciones respecto a nuestro partido», dijo la candidata de la formación de derechas.

Los posibles pactos deben estar claros antes del próximo 11 de junio, fecha en la que está prevista la constitución de la Asamblea, mientras que la fecha tope para la investidura del futuro presidente/a de la Comunidad tendrá que hacerse antes del 3 de julio.