Los jardines reales, a prueba de viento

Patrimonio reabre hoy la última parte del parque histórico de Aranjuez, arrasado por una tormenta

Una tormenta con vientos de más de 100 kilómetros por hora arrasó los jardines del Real Sitio, que hoy abren el último tramo cerrado desde agosto.
Una tormenta con vientos de más de 100 kilómetros por hora arrasó los jardines del Real Sitio, que hoy abren el último tramo cerrado desde agosto.

A partir de hoy los Jardines Históricos del Real Sitio de Aranjuez recuperan todo el esplendor perdido el pasado 3 de agosto cuando una brutal tormenta arrancó o tronchó árboles centenarios. Durante todo el otoño y buena parte del invierno, tanto el Ayuntamiento de la localidad como la Comunidad de Madrid y, especialmente, Patrimonio Nacional han trabajado sin descanso para rehabilitar los parques destrozados y restaurar las consecuencias que los vientos de hasta 100 kilómetros por hora dejaron en el pueblo, con farolas caídas, cornisas desprendidas y hasta el techo de un polideportivo arrancado de cuajo.

Así, hasta octubre se mantuvieron cerrados todos los jardines históricos para retirar los restos de ramas y troncos y sanear todos los ejemplares que habían sufrido con la tormenta y corrían peligro de caerse. Se cerró también el acceso a la Casa del Labrador y al Museo de Falúas Reales, para evitar que los visitantes pasaran por las zonas en las que podían caer ramas. A partir del 10 de octubre se pudo reabrir el Jardín de la Isla y, quince días después, la Casa del Labrador. Progresivamente, a finales de octubre se pudo visitar de nuevo una parte del Jardín del Príncipe y, desde hoy, todo este entorno será de paso libre para el público.

El balance de la sorpresiva tormenta que arrasó Aranjuez fue atroz. Según los datos de Patrimonio Nacional, que, desde el día siguiente a la tormenta comenzó a hacer inventario de daños, en total 139 árboles de gran porte –algunos de ellos con más de 200 años de antigüedad– fueron arrancados de raíz por el vendaval y provocaron destrozos secundarios al caer sobre otros ejemplares, mobiliario y verjas. A éstos se añaden aquellos troncos que, por el levantamiento de cepa, inclinaciones y ramas parcialmente rotas, no se podían recuperar. En total, 509 árboles fueron apeados por ser inviable su recuperación, siendo las especies más afectadas los plátanos, cipreses, tilos, pinos, chopos, fresnos, nogales y cafeteros de Kentucky.

Estudio de riesgos

En la evaluación de daños, Patrimonio Nacional hizo un estudio individualizado de ejemplares calculando y valorando la incidencia del viento en cada árbol, la aplicación de medidas de seguridad y las decisiones oportunas sobre apeos y supresión de ramas peligrosas. Sólo en el Jardín de la Isla se estudiaron pormenorizadamente más de 3.000 ejemplares. Es por ello que, junto con la retirada de los árboles más afectados, se han podado 2.750 unidades de setos y bosquetes y talado un total de 373 troncos de menor tamaño para mejorar la resistencia de la flora en caso de que haya otro temporal.

Además de las podas –cuyos residuos han generado 9.750 metros cúbicos de biomasa–, también se han efectuado plantaciones de más de un millar de unidades para recuperar el esplendor de los Jardines Históricos, de nuevos árboles, arbustos y setos, incluidos ejemplares de gran calibre y unidades de alineación. Todo ello ha supuesto un coste extraordinario de mantenimiento de 725.561,98 euros, que ya calcularon y consignaron los técnicos de Patrimonio en el informe de daños y resumen de trabajos previstos realizado tras la tormenta.

Por su parte, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario de la Comunidad de Madrid (Imidra) también realizó trabajos de recuperación en las calles de Aranjuez que le correspondían. En concreto, en octubre reabrieron el tramo entre la Puerta de Villanueva y la Casita del Labrador; los paseos de Las Aves, Juan Prados y Mariano el Artillero, así como el entorno de las áreas recreativas de El Castillo y Las Calabazas. El consistorio arancetano recuperó el acceso por la calle Reina y la semana pasada restauró la cubierta del Polideportivo Los Olivos con la ayuda de una grúa gigante. De los restos de la tormenta ya sólo se puede encontrar algún tocón gigantesco pendiente de retirar.