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Los padres a la directora del Blas de Lezo: «Dimite ya. ¿Es que no te enteras? ¡No te queremos!»

Mientras unos acuden al Contencioso para revocar su nombramiento y exigir la vuelta del antiguo director, otros piden «el fin del acoso y las amenazas» que sufre

  • El colegio Blas de Lezo, en las Tablas, empezó el curso escolar con un furgón policial a la puerta del centro por el conflicto que se ha generado con el cese del antiguo director / Foto: Luis Díaz
    El colegio Blas de Lezo, en las Tablas, empezó el curso escolar con un furgón policial a la puerta del centro por el conflicto que se ha generado con el cese del antiguo director / Foto: Luis Díaz

Tiempo de lectura 8 min.

23 de septiembre de 2019. 08:40h

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Rocío Ruiz 23/9/2019

En el colegio Blas de Lezo de Las Tablas el curso escolar comenzó el 9 de septiembre con un furgón de la Policía a las puertas del centro. La Delegación del Gobierno autorizó su presencia después de que la directora del área territorial de Madrid capital advirtiera de que la nueva directora, Ana Van Oosterzee, que fue nombrada el pasado uno de julio después de cesar al antiguo director el 30 de junio, no contaba con la aceptación de un colectivo de padres.

«Mantienen una postura discordante y beligerante, han producido escraches ante la presencia de la directora del área educativa, han amenazado a la directora del colegio y en fecha más reciente se ha manifestado a los profesores que no permitirían el inicio del curso escolar», decía la misiva. En este contexto y ante las continuas reivindicaciones de «un numeroso colectivo de padres», la responsable educativa solicitaba a la Delegación del Gobierno que adoptase las medidas necesarias para poder comenzar el curso escolar con normalidad.

El conflicto se desata en el mes de junio pasado. Los padres querían que el antiguo director, Javier Montellano, con el que había arrancado un centro de nueva construcción hacía cuatro años y con el que se había formado «la gran familia del Blas de Lezo», como decían los padres, continuara en este colegio con un proyecto educativo en el que se venía trabajando por proyectos, de manera colaborativa y con el que estaban satisfechos. Pero Montellano no superó el proceso de selección que le hubiera permitido continuar como director en el centro. Él mismo lo admitió ante los padres: «He suspendido (...) y el procedimiento se ha realizado con el rigor que preside este tipo de procesos», dijo. Pero los padres querían a Montellano en el centro a toda costa. Valoraban el «ejemplo de convivencia» implantado en el centro y la metodología aplicada, basada en la adquisición de conocimientos y valores, tal y como explicaban.

Los padres creían que, pese al suspenso, había márgenes legales para que el antiguo director permaneciera en el cargo. Querían que se hiciera un «nombramiento extraordinario» por parte de la Consejería que le permitiera continuar en el cargo. Educación hizo varias ofertas a los padres que no incluían la continuidad de Montellano y la Consejería optó por designar como nueva directora a Ana Van Oosterzee.

A partir de ahí se ha iniciado una batalla sin cuartel por parte de los padres que ha derivado en multitud de actos de protesta, acciones judiciales, enfrentamiento entre los progenitores que siguen peleando porque vuelva el antiguo director y aquellos que quieren que la situación pare para dar una oportunidad a la nueva dirección. Y a eso se suma lo que para muchos es ya preocupante por la deriva de los acontecimientos: «Está habiendo situaciones de acoso y amenazas a la nueva directora porque algunos padres consideran que el puesto le corresponde al antiguo director quien, por otra parte, ya tiene plaza en otro centro escolar», aseguran a LA RAZÓN algunos padres. «Cuando la nueva directora llegó al colegio, la bienvenida que le hicieron algunos fue presentarse en su despacho para decirle que no tenía ni experiencia ni conocimientos como para ocupar el puesto, que no la aceptaban».

El AMPA ha sido especialmente beligerante con el cambio. Aprobó presentar un recurso de alzada contra el nombramiento de Van Oosterzee. Fue denegado. Ahora va a recurrir a la vía contencioso administrativa «porque así se ha votado. Consideramos que no se ha seguido el procedimiento adecuado, se debía haber consultado antes al Consejo Escolar», explica José Ramón Ontín, presidente del AMPA. Eso sí, «desde el minuto cero estamos trabajando con la nueva directora», asegura. Ontín mantiene que todas las concentraciones y «bicicletadas» que se han organizado antes, durante y después del verano se han hecho con previa autorización. Pero es consciente de que «los padres se han dividido en dos bandos de apoyo a la directora y hemos sacado un comunicado desvinculándonos de acciones que no estén dentro de la legalidad. El AMPA se desmarca de todas las medidas de presión hacia la antigua o la nueva dirección. No es nuestra línea. Estamos trabajando por y para el colegio pero no somos policías y no podemos perseguir a todos los padres por los comentarios que hacen».

Lo cierto es que la nueva directora se encuentra en una situación insólita. En la ruta de camino al centro desde su casa, a la altura de la rotonda del CEU en Sanchinarro, se encuentra todos los días con una pancarta en la que puede leer: «Ana Van Dimisión. Blas de Lezo no se rinde». Después pintadas en el vallado del colegio con el mensaje: «A tu casa, dimisión», junto al dibujo del ahorcado. El viernes pasado, el colegio amaneció con una nueva pancarta en la puerta dirigida a Van Oosterzee: «No te hemos elegido. Nuestro director se queda».

No son las únicas muestras de rechazo que se ha encontrado. Las farolas, los bancos de los parques y paredes de las inmediaciones del centro ya están empapelados con mensajes similares y con recortes de una publicación que cuestionan la idoneidad de Van Oosterzee para el puesto. Incluso, los padres «disidentes», como les llaman, «han colocado con nocturnidad pancartas en las cercanías del colegio al que van los hijos de la directora» con contenidos similares. Los mensajes de descrédito hacia la directora llegan hasta los parabrisas de los coches aparcados en las proximidades del centro escolar. Hasta los árboles de Sanchinarro aparecen empapelados con una comparativa de notas entre el antiguo director y la nueva con los méritos obtenidos por cada uno bajo el título «Blas deDazo». Se acusa a la directora de «desplazar a los niños a clases sin baño» y de «anteponer su bienestar antes que el de los pequeños». La publicidad que la desmerece ha llegado incluso al entorno del anterior colegio en el que Oosterzee llegó a desempeñar su trabajo el curso pasado.

La campaña de desprestigio es aún si cabe más férrea en las redes sociales. Basta con echar un vistazo a los hastag en favor del antiguo director y despreciativos contra la nueva: @latribudelblas, #nuestrodirector se queda, #anavandimiteya, #blasdelezonoserinde para darse cuenta del cariz que ha alcanzado el asunto.

«Dimite ya, ¿es que no te enteras? No te queremos. Me da igual que seas una enchufada por tu apellido. Vete a tu casa, que igual te quieren ahí, o quizás sea ese el problema, que ni ahí te quieren. Haz lo único útil que puedes hacer: dimite ya», dicen.

La batalla que parece no tener freno ni fin ha desatado otro conflicto a nivel interno entre los padres al surgir un grupo que está dispuesto a dar una oportunidad a la nueva dirección. El pasado 15 de septiembre un grupo de padres se reunió para hacer frente a «los disidentes» y crear una plataforma que pretende «recuperar la normalidad en el centro y la buena convivencia». De paso «condenamos enérgicamente cualquier acto incívico contra cualquier trabajador del centro. No apoyamos las pintadas, cartas, emails, carteles faltando el respeto a la dirección. Tampoco apoyamos las concentraciones en contra de docentes a la salida del colegio ni los pitos hacia ellos».

La Consejería de Educación prometió seguir la evolución del nuevo equipo directivo del colegio a través de la inspección educativa y la Delegación de Área Territorial teniendo como referencia las buenas prácticas del anterior director, que era la principal preocupación del AMPA, pero a un grupo de padres que asegura ser «el más numeroso» no les sirve esta solución.

Mientras, la directora prefiere no pronunciarme. «A mí me da pena lo que está viviendo, eso sí, los tiene buen puestos para aguantar lo que lleva aguantando», dice una madre.

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