Que nadie cene solo en Navidad

Personas con pocos recursos y ancianos que viven solos disfrutarán mañana de una cena en familia en el Colegio San Agustín gracias a la iniciativa de un grupo de amigos.

Los voluntarios y sus familias cambiarán sus casas por un colegio donde compartirán mesa y mantel con los más necesitados
Los voluntarios y sus familias cambiarán sus casas por un colegio donde compartirán mesa y mantel con los más necesitados

Personas con pocos recursos y ancianos que viven solos disfrutarán mañana de una cena en familia en el Colegio San Agustín gracias a la iniciativa de un grupo de amigos.

Gracias a la iniciativa de un grupo de amigos del barrio de Hortaleza, 150 personas con pocos recursos y, sobre todo, ancianos que viven solos, disfrutarán de una «Nochebuena en familia». «Cada año cenando en estas fechas con mi familia me venía a la mente la gente que en ese mismo momento estaría sola y eso me provocaba un sentimiento de tristeza muy grande», explica Isabel, promotora de lo que ella misma denomina «maravillosa locura». Porque no sólo se trata de dar de comer a gente que vive en la calle o que no tiene ningún tipo de recurso, sino de abrir los ojos ante personas que se encuentran en un momento de dificultad.

«Todos podemos pasar por una situación similar en algún momento de nuestra vida». Por este motivo, «cuando Isabel se presentó y nos propuso la idea, la verdad es que no me lo pensé. Ni siquiera me planteé si era viable o no. Simplemente acepté el reto», dice orgullosa Laura, una de las voluntarias y, sobre todo, amiga. Decidieron unirse sin contar con recursos económicos, local en el que celebrarlo, ni cocinero. Lo único que tenían era un objetivo: que en una noche tan especial la soledad no fuera la protagonista. Porque lamentablemente, ésta se ha colado en el hogar de 1.859.800 ciudadanos, según el Instituto Nacional de Estadística.

Dos meses de trabajo –llamadas sin fin, de pedir de donativos, visitar puerta por puerta las parroquias del distrito y centros de Caritas y de mayores, elaborar presupuestos, coordinar distribuidores, convocar voluntarios, buscar una sala suficientemente grande y acogedora, elaborar listas, pensar en el transporte–, han dado como resultado una cena que tendrá lugar en el Colegio San Agustín de la calle Padre Damián, 18, entre las 20:30 y las 23:00 horas, amenizada por un cantante del metro madrileño para 150 asistentes que podrán asistir si lo desean a la Misa del Gallo a las 00:00 horas con la comunidad de los Agustinos.

«Hay mucha gente mayor emocionada porque, pese a la vergüenza inicial a reconocer que están solos, les hace muchísima ilusión venir, cuando les invitas personalmente», cuenta Laura. En la actualidad, se calcula que una de cada cinco personas mayores de 65 años vive sola en nuestro país. Una soledad no elegida a la que no les queda más remedio que adaptarse. Pero sus rostros cambian cuando reciben una de las cartas que han ido entregando en mano a cada uno de los invitados.

Además, las familias de quienes lo han organizado cambiarán su asiento en la cena por un delantal y colaborarán como uno más ordenando, sirviendo los platos y amenizando la velada. Un esfuerzo que se verá recompensado y al que se han sumado muchos más que han decidido poner su granito de arena para que el sueño de este grupo de amigos se cumpla. Entre ellos, varias parroquias madrileñas (a través de los servicios de Cáritas) y centros de mayores del Ayuntamiento, como el de San Benito y la fundación Adevida, que han participado informando y facilitando el contacto con los invitados para que nadie se quedara sin disfrutar del evento. Y como ellas, numerosas entidades colaboran ampliamente con este ambicioso proyecto. «Es impresionante cómo empresas grandes y entidades de prestigio aceptan de forma inmediata participar desinteresadamente en un evento de estas características», dice Eva.

Así, la reputada escuela de alta cocina Le Cordon Bleu Madrid decidió participar en cuanto les propusieron la idea, y tres de sus cocineros asistirán voluntariamente para elaborar un suculento menú de cinco platos adaptados a la ocasión, para los que ha sido fundamental la aportación de la multinacional Makro. También, LA RAZÓN decidió desde el primer momento patrocinar esta iniciativa y la empresa de catering del colegio San Agustín, Alcesa, ha cedido sus instalaciones y gran parte del menaje. Igualmente, gracias a la ayuda de la Parroquia Sta. María del Pinar, los participantes serán trasladados por la compañía Julián de Castro. Por otro lado, la Fundación de la editorial SM va a donar libros para los más pequeños.