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Rajoy sacrificará a Cifuentes antes de perder Madrid

Génova se planta y coge las riendas de la negociación con Rivera tras el boicot del PP regional a la comisión de investigación

Sacrificará a la presidenta antes de perder la Comunidad. Génova se planta y coge las riendas de la negociación con Rivera tras el boicot del PP regional a la comisión de investigación.

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Mariano Rajoy puso ayer pie en pared frente a la estrategia de Cristina Cifuentes. La dirección nacional quitó a la organización regional madrileña los poderes en la negociación con Ciudadanos (Cs) para evitar que la crisis abierta por las irregularidades detectadas en el máster que recibió la presidenta de la Comunidad de Madrid de la Universidad Rey Juan Carlos les haga perder el Gobierno autonómico. Génova reaccionó con este golpe de mano a la «torpeza» de que el PP de Madrid haya puesto piedras en el camino de la comisión de investigación propuesta por Rivera para justificar que no se sumara de inmediato a la moción de censura presentada por la izquierda.

Este movimiento de Génova confirmó ayer que entre la nacional y la regional hay una diferencia determinante: los de Madrid sólo aceptan Cifuentes sí o sí, y Rajoy no está dispuesto a perder este Gobierno autonómico «bajo ningún concepto». La opción de un candidato alternativo está sobre la mesa, la colocó Ciudadanos, y Génova aceptaría ir por ese camino si no hay otra alternativa, aunque desde el entorno de la presidenta madrileña se insistiese ayer en la versión de que el presidente del Gobierno la estaba pidiendo que no renunciase. De la Convención, el PP salió con la decisión de seguir sosteniéndola salvo que hubiera decisión judicial o Cs se plantease sumarse a la censura, y el boicot del PP madrileño a la comisión de investigación planteada por Rivera precipita los acontecimientos. Ahora se abre un pulso que lleva camino de acabar con el relevo de Cifuentes «in extremis» antes de que se vote la moción de censura del PSOE.

La ruptura de estrategia entre el PP nacional y el de Madrid se produce después de que la situación de Cifuentes sometiera al partido a una tensión demoledora durante los tres días que duró la Convención Nacional del PP de Sevilla, que tenía como principal objetivo relanzar al partido en Andalucía ante la posibilidad de que Susana Díaz adelante las autonómicas a otoño. Ése y todos los demás objetivos fueron cercenados por la presencia de Cifuentes y su puesta en escena para «vender» que tenía el apoyo de los suyos. Ya la sesión del viernes quedó monopolizada con la rueda de prensa que ofreció nada más llegar a Sevilla, lo que molestó en el partido porque entendían que podía haberla dado en Madrid. Fue para contestar al anuncio del rector de la Universidad Rey Juan Carlos de que la investigación interna había confirmado que no había acta, ni tribunal ni defensa del trabajo por el que supuestamente Cifuentes consiguió su máster. Además, Rajoy tuvo oportunidad durante estos tres días de comprobar la incomodidad de su formación con la situación forzada por Cifuentes, y las dudas entre sus «cuadros» sobre la versión ofrecida por la presidenta de la Comunidad de Madrid.

La postura de la dirección nacional ha ido en todo momento encaminada a salvar, como sea, el Gobierno autonómico, aunque ya desde antes de que se produjera la comparecencia de Cifuentes en la Asamblea de Madrid se desentendían de la estrategia con la que estaba manejando este delicado asunto. Génova tiene presiones desde el PP de Madrid para que no se deje caer a uno «de los nuestros sólo por esta cuestión» y cuando «en otros partidos hay también problemas con los currículums», han alegado, entre otros argumentos. Y Rajoy, como es habitual en él, ha aguantado hasta que Cifuentes ha acabado cometiendo el error que abre la puerta a que fracase en su huida hacia adelante para resistir al frente del Gobierno autonómico contra viento y marea.

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Por la tarde conversaron el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, y el «número dos» de Ciudadanos, José Manuel Villegas, para buscar una salida que garantice la estabilidad de Madrid. No hubo acuerdo porque Villegas se negó a recuperar la comisión de investigación después del desencuentro con el PP de Madrid, pero aceptó hablar de otras soluciones. El PP ha jugado siempre hasta ahora con la idea de que el partido de Albert Rivera no seguiría hacia adelante porque no le conviene respaldar la moción de censura presentada por el PSOE, y que también apoya Podemos. Pero las sillas han empezado a moverse tras el fracaso de la comisión de investigación antes de echar a andar, y según fuentes de la dirección del PP Rajoy no tendrá otro remedio que aceptar la petición de Cs de poner un candidato alternativo antes que perder este feudo, clave en el poder territorial popular. En Génova no tienen ya duda de que Ciudadanos sí va a seguir adelante «en su operación para cobrarse la cabeza de Cifuentes», y que esto les puede obligar a jugar sus cartas como ya hicieron en Murcia, donde también tuvieron que cambiar de «caballo» para evitar perder ese Gobierno autonómico por la imputación de quien era su presidente, Pedro Antonio Sánchez. La jugada de dejar hacer a Rivera hasta que prosperase la moción de censura a costa del Gobierno regional, pero para luego poder utilizar este movimiento para desgastar a Ciudadanos por su alianza con la izquierda, «es demasiada arriesgada», comentan en las filas populares, a la espera de que se aclare el escenario político. Hay dos batallas abiertas, la del PP nacional con Ciudadanos por el Gobierno autonómico, y la del PP de Madrid para mantener a su líderesa.