«Quiero a mi hija o si no me mato»

Un hombre roba un coche con dos niños dentro. Al mayor le dejó minutos después y al bebé a 50 kilómetros

Colegio público Antonio Machado en Collado Villalba/ Foto:  Luis Díaz
Colegio público Antonio Machado en Collado Villalba/ Foto: Luis Díaz

Un hombre roba un coche con dos niños dentro. Al mayor le dejó minutos después y al bebé a 50 kilómetros

8:55 horas de un lunes cualquiera en Villalba. Una madre, a la carrera, mete a sus dos hijos en el coche y para en la puerta de casa de su madre. Deja el coche encendido. Será cosa de un segundo, piensa. Llama al telefonillo de la abuela con la que se va a quedar su hija de 11 meses. Al mayor, de 4 años, lo va a acercar al colegio Antonio Machado, a escasos 100 metros. Es la rutina diaria. Sin embargo, en esta ocasión, esos segundos que dejó el coche encendido, para mantener la calefacción, fueron suficientes para que un ladrón entrara en él y se hiciera con el coche. Para cuando ella se dio cuenta y corrió hacia él, sólo recibió un portazo antes de que el hombre saliera huyendo.

«Casi la mata del golpe. Mi hermana fue detrás del coche gritando que tenía a los niños dentro», explicó Zahila, tía de los niños, horas después, cuando los dos menores ya estaban a salvo. Y es que, el autor del robo –que al cierre de esta edición aún no había sido localizado– tras percatarse de que en el vehículo sustraído iban dos menores, dejó al mayor en el supermercado Ahorra Más de la localidad de la sierra madrileña. Y, alrededor de una hora después, abandonó el Seat León negro en la calle Gerona, en Fuenlabrada, a 50 kilómetros de donde había cometido el robo.

Tras localizar el automóvil, un agente de la Policía Municipal trasladó a la niña de 11 meses que permanecía en el coche al Hospital Universitario de Fuenlabrada. «Se la examinó nada más llegar. La pequeña no era consciente de nada de lo que había ocurrido. Estaba en perfectas condiciones y no necesitó ningún tipo de asistencia médica», afirman fuentes del centro a este diario. Tras el reconocimiento, que no duró más de una hora, el agente se la volvió a llevar del centro. «Para la pequeña, por suerte, será todo una anécdota».

«Todo ha sido un susto tremendo», aseguró la tía. «Nos hemos vuelto locas y la madre no paraba de gritar ''Quiero a mi hija o si no, me mato''». Siguen sin comprender cómo el ladrón no se dio cuenta, antes de cometer el delito, de que en el interior del vehículo había dos menores. «Es una persona muy mala. Menos mal que la niña está bien y no le ha pasado nada. Espero que reciba una condena importante y no salga de la cárcel nunca», afirmó rotunda la abuela de la menor a las puertas de su casa, donde se congregaron los medios. La voz de alarma la tuvo que dar a través de una panadería, ya que en el escaso tiempo que trancurrió entre que la madre salió del coche y que el ladrón cogió el volante, la mujer no cogió ni el teléfono móvil. Angie, una vecina, estaba en ese momento allí junto a otros padres de niños del mismo colegio. «Nos pedía que llamáramos a su número porque se lo había dejado en el interior. Intentábamos tranquilizarla, pero ella sólo decía: ''Mis hijos, mis hijos, el coche me da igual''».

Todos los padres se movilizaron al instante. «Estábamos con los pelos de punta. Ella estaba deshecha. Se nos ha hecho un mundo hasta que ha llegado la Policía Municipal. Se tiraba del velo como si se lo arrancara», recuerda Angie. Ella describió al maleante como un hombre español con una chaqueta verde. Su hijo mayor, que estuvo con él hasta que le abandonó en el supermercado, aportó más datos a los agentes: varón de unos 40 años, alto, con barba y poco agraciado. Los agentes de la Guardia Civil, responsable del caso, aún están analizando las huellas que dejó en el coche para intentar dar con el ladrón.

«Estábamos preocupados. Ha sido mala suerte y ojalá no vuelva a pasar», afirmó el director del colegio Antonio Machado, Pedro Fernández, poco después de conocer que los dos menores se encontraban sanos y a salvo. Fernández aseveró, también, que la zona es segura y que «es algo que puede pasar».