Una banda perpetra tres asaltos con un coche robado

En menos de una hora asaltaron una gasolinera y dos bares en Leganés y Madrid.

Robaron un coche para perpetrar sus robos y trataron de amortizarlo al máximo. Se trataba de un BMW oscuro con matrícula FCT y al volante iba un conductor de etnia gitana, ya que se le pudo ver repostando en una Repsol del barrio de la Fortuna (Leganés), junto con otro vehículo BMW ranchera con matrícula que correspondía a un Opel Corsa domiciliado en Valencia. Eso aseguran fuentes policiales que tratan de analizar las imágenes que habrían podido captar las imágenes de videovigilancia de la zona de repostaje. La ruta comenzó por un establecimiento hostelero.

El «elegido» fue un bar de Vallecas, situado en el número 28 de la calle Casas de Miravete. Eran alrededor de las 2:43 horas de la madrugada del lunes pasado cuando accedieron a su interior forzando la puerta de entrada. Una vez dentro, trataron de llevarse, sin éxito, la máquina de tabaco. Tras el fallido intento se apresuraron a abandonar el lugar de los hechos lo más rápido posible. El evidente fracaso del palo les dejó con ganas de más y no se lo pensaron dos veces. Apenas un cuarto de hora después ya estaban otra vez en la puerta de una gasolinera de Leganés, situada a apenas 10 kilómetros. En coche tardarían menos de quince minutos.

Se trata de la gasolinera situada en el kilómetro 2,7 de la carretera de Leganés a Villaverde. De nuevo, varios varones encapuchados asaltaron el establecimiento forzando la puerta de entrada. Esta vez sí se llevaron la máquina de tabaco y 200 euros en efectivo de la recaudación de caja exigida al empleado del turno de noche.

No obstante, tampoco se quedaron satisfechos y debieron pensar que, ya puestos, podrían volver a intentarlo.

Así hicieron y, como en la anterior ocasión, no tardaron ni media hora en probar suerte.

A las 3:04 minutos se registró el tercer y último robo de la noche, según fuentes policiales. Se dirigieron de nuevo a la capital y, en el distrito de Ciudad Lineal. Quizás iban al acecho y elegían su blanco sobre la marcha, después de comprobar qué sitios cerrados podrían ser las presas más fáciles, con menos curiosos alrededor y con la vía de huida más fácil por carretera. Sea como fuere, volvieron a decantarse por un establecimiento hostelero. Esta vez fue una cafetería situada en el número 58 de la avenida de Bruselas.

Volvieron a bajarse los mismos encapuchados de las dos ocasiones anteriores mientras el conductor se quedaba dentro del coche preparado para salir a toda velocidad y vigilando la presencia de policías para dar el agua ante cualquier imprevisto. Accedieron al interior del local después de forzar la puerta, según las mismas fuentes.

Ya en el interior forzaron dos máquinas tragaperras y se llevaron la recaudación (una máquina puede tener 500 euros en premio). Pero también se llevaron la máquina de tabaco. Tras este palo decidieron retirarse. Estas bandas suelen estar formadas por conductores profesionales y con mucha experiencia para huir a toda velocidad por autopistas eludiendo persecuciones policiales y a otros coches que se van encontrando por el camino. En la mayoría de los casos las bandas contratan a estos delincuente especializados en la conducción sólo para un golpe concreto y suelen ir a porcentaje en función del valor económico de lo robado. El «sueldo» suele llegar a los cuatro dígitos.