Una joven con discapacidad, obligada a prostituirse

Detenidas sus dos compañeras de «piso» tras forzarla a que les diese la recaudación y a vivir en una caseta. Se escapó y denunció los hechos .

Las arrestadas y la víctima vivían juntas en este chalé de una urbanización de Villar del Olmo.
Las arrestadas y la víctima vivían juntas en este chalé de una urbanización de Villar del Olmo.

Detenidas sus dos compañeras de «piso» tras forzarla a que les diese la recaudación y a vivir en una caseta. Se escapó y denunció los hechos.

La importancia de la credibilidad en un relato es algo vital para los investigadores, pero quien pone una denuncia no siempre se encuentra en plenas condiciones mentales y, por tanto, hay veces que ciertos flecos irreales de la denuncia responden a una intencionalidad de exagerar o mentir. Con este panorama más o menos se encontraron hace dos meses en la Comandancia de la Guardia Civil después de que les derivaran una denuncia interpuesta en una comisaría de Policía Nacional. El caso de Sonia (nombre ficticio) no fue fácil de investigar pero los agentes han conseguido, a pesar de las contradicciones del relato de la víctima, que no queden impunes horrores como los que esta chica sufrió en una casa de Villar del Olmo, localidad situada al este de la región. Allí, según la investigación, fue obligada a ejercer la prostitución.

Las pesquisas comenzaron a raíz de la una denuncia atípica. Sonia, española de 22 años, padece una discapacidad mental y aseguró ante los agentes no contar con familiares a quienes recurrir, ni un trabajo, ni tampoco un sitio estable donde pernoctar. Por lo que le era muy difícil a éstos corroborar su relato. Para explicar el infierno que había sufrido, la joven se remontó al inicio de los hechos: finales de 2015. Sonia había estado compartiendo vivienda con dos hombres de octubre a noviembre de aquel año, pero decidió abandonar este domicilio tras las «amenazas» recibidas por parte de éstos. Fue entonces cuando se marchó a Villar del Olmo. Allí, al parecer, conocía a dos chicas que le hicieron un hueco en su casa, supuestamente a cambio de nada. Era noviembre de 2015 y, poco tiempo después, le «ofrecieron» ejercer la prostitución. Días después, la oferta para disponer del cuerpo de Sonia ya estaba colgada en www.pasion.com, una página de anuncios de contactos. Era marzo del año pasado. Sonia aseguró a los agentes que comenzó a recibir una clientela, al igual que sus otras dos compañeras de piso, quienes también ejercían la prostitución en ese chalé.

Pero por el mes de junio las cosas comenzaron a torcerse. Las dos compañeras empezaron a exigirle la totalidad de su recaudación. Le obligaban a pagar la luz, el agua y todos los gastos de la casa, que incluso pusieron a su nombre, según denunció. Tal era el trato recibido que hasta la obligaron a trasladarse a una caseta del jardín de aquella parcela de los horrores de Villar. Así hasta que un día decidió pedir ayuda. Como ocurre a menudo con estas mujeres explotadas, ella también recurrió a un cliente llamado «D». No se sabe muy bien qué le comentaría Sonia pero éste, lejos de ayudarla a denunciar el caso, le dijo que podía recomendarle otro sitio para continuar ejerciendo la prostitución, ya que conocía a una «madame» que era de fiar y le proporcionaría otro trato. Eran las 6:15 horas del pasado 7 de febrero y Sonia quería escapar de aquel infierno. La mujer asegura que llamó al teléfono de Emergencias 112 para solicitar ayuda y que, desde ahí, la derivaron a la Guardia Civil, cuyos agentes le habrían ayudado a «cortar» una lona verde que cubría la valla del chalé. Sin embargo, fuentes de la Benemérita desmienten este último punto. Tampoco se ha podido acreditar que la mujer realizara esa llamada al 112. Lo único cierto es que se presentó en una comisaría de la Policía Nacional a contar estos hechos.

Aunque no era cierto que la Guardia Civil hubiera ido a rescatarla (los agentes del puesto de Carabaña eran los más cercanos) tras varias pesquisas sí se pudieron confirmar algunos aspectos. Se hicieron cargo del asunto los agentes de Policía Judicial de la Guardia Civil de Arganda del Rey, quienes pudieron determinar que lo importante sí era cierto. Así, a principios de este mes se procedió a la detención de las dos mujeres que vivían con Sonia por un delito de trata de seres humanos y explotación sexual. El juzgado competente, de Arganda del Rey, ya ha adoptado una serie de medidas cautelares contra ellas.