Uno de los hijos de Juan Guillén: «Quiero saber por qué el motorista se dio a la fuga y dejó a mi padre tirado»

El motorista que atropelló a Juan Guillén en diciembre ha sido detenido y reconoce los hechos

Familia de Juan Guillén / Foto: Cipriano Pastrano
Familia de Juan Guillén / Foto: Cipriano Pastrano

El motorista que atropelló a Juan Guillén en diciembre ha sido detenido y reconoce los hechos.

El pasado 15 de diciembre, Juan Guillén, de 80 años, paseaba tranquilamente por el barrio de Chamberí. Había salido como todos los días a comprar el pan y el periódico. Al llegar a un paso de peatones situado a la altura del número 123 de la calle de Guzmán el Bueno esquina con Melquíades Álvarez, una moto con pasajero le arrolló y se dio a la fuga. Pocos días después, este padre de familia fallecía en el hospital por las heridas sufridas. Y se iniciaba una investigación para tratar de hallar al culpable.

Ahora, tras casi seis meses de tensa espera, la Policía Municipal ha detenido al culpable tras un proceso «largo y difícil». La investigación se orientó desde un primer momento a intentar localizar el modelo de motocicleta y su marca, para después proceder a identificar a sus dueños uno por uno. Finalmente, el pasado martes, el presunto homicida se entregó en dependencias policiales y confesó los hechos tras ser cercado por los agentes. El arrestado se enfrenta a un delito por homicidio imprudente y otro por omisión de socorro. Por su parte, su hermano, que le acompañaba en la moto, solo se enfrenta a la segunda de las penas.

Fuentes de la familia de Juan dijeron sentirse «contentos» por la detención y con «cierto alivio» porque «ahora puede descansar en paz». Sobre cómo fueron estos meses, la familia recuerda «con mucha angustia» el principio, aunque las sensaciones se fueron relajando con el tiempo. Sin embargo, la que peor lo ha pasado es la madre de los Guillén, Ana, que todavía «está asumiendo el palo» de la falta de su marido. «Mi madre y mi padre eran uña y carne, hacían todo juntos. Por eso, el vacío que ha dejado mi padre ha sido tan importante», confesó Carlos, uno de los hijos.

Después del suceso, la familia trató, junto con la Policía, de hallar pistas sobre los huidos. Los primeros indicios condujeron a tratar de encontrar a un taxista que presenció lo ocurrido. Finalmente, lo hallaron tras una intensa búsqueda, pero el testigo no pudo aportar información demasiado relevante sobre la investigación. «Llegamos a hablar con aplicaciones como Radio Taxi para difundir la información».

El siguiente paso lo dio la Policía, que a través de las imágenes de una arquería y un bar, las descripciones de testigos y la ayuda de expertos dieron con el modelo y la marca de la moto. Fuentes del entorno familiar precisaron que ésta se trataría en principio de una «Yamaha YZF R3», un vehículo «deportivo» de «cilindrada media» y «muy específico», que por suerte se había vendido poco y del cual solo había «unos 25 o 30 en Madrid».

Tras esas investigaciones, se detuvo a un hombre vecino del barrio con ese tipo de moto y que en un primer momento parecía que podía ser el culpable. Llegó incluso a testificar ante un juez. «No tenía coartada, había vendido su móvil recientemente y su casco era similar al de las imágenes», resaltó Carlos. Sin embargo, las pruebas no fueron concluyentes debido en parte a que no aparecía la cara del sujeto en las imágenes, por lo que se le liberó.

Y no fue hasta el pasado martes cuando el cerco de los agentes a otro sospechoso dio por fin sus frutos. Tras la detención, Carlos apuntó que les gustaría averiguar «por qué se dio a la fuga y dejó a nuestro padre ahí tirado».