Liberada una joven búlgara de una red criminal que la obligaba a prostituirse

La víctima no tenía acceso al dinero que ganaba, superando los 4.000 euros mensuales

Los agentes patrullan las zonas de Murcia donde hay más prostitución
Los agentes patrullan las zonas de Murcia donde hay más prostitución

La víctima no tenía acceso al dinero que ganaba, superando los 4.000 euros mensuales

La falsa promesa de un trabajo digno y bien remunerado fue el cebo para secuestrar y explotar sexualmente a una joven de 21 años y nacionalidad búlgara que llegó a Murcia engañada por un grupo criminal de trata de seres humanos. Los agentes de la Policía Nacional, a través de la Brigada de Extranjería, lograron liberar ayer a la víctima y detener a los tres presuntos implicados, también de nacionalidad búlgara.

Según las fuentes policiales, un control desplegado en zonas en las que se ejerce la prostitución en la ciudad de Murcia permitió a los agentes detectar en las inmediaciones de una de las de mayor afluencia de la prostitución a un varón que podría estar controlando a alguna de las mujeres.

Tras identificarlo, los agentes descubrieron que el sospechoso portaba en su haber la documentación de una chica así como toda la recaudación que esta había obtenido ofreciendo sus servicios sexuales.

Ante estos hechos, los agentes continuaron con la investigación bajo la sospecha de que la prostituta, una joven de nacionalidad extranjera, que finalmente resultó ser víctima de la trata de seres humanos.

Según explicó la propia víctima, fue captada a través de las redes sociales por la esposa de su controlador, tras convencerla de que viajara a España bajo una falsa oferta de trabajo en un restaurante, ya que era conocedora de su precaria situación económica.

De este modo, llegó a España y fue acogida por el matrimonio en su domicilio para, y una vez que se apoderaron de su documentación personal, la trasladaron a un asentamiento de chabolas donde la intimidaban y amenazaban para que ejerciese la prostitución callejera.

Tal era el control que ejercían sobre ella los distintos miembros del clan familiar, que no tenía ningún tipo de acceso ni al dinero que pagaban tras las relaciones que mantenía, superando en muchas ocasiones los 4.000 euros mensuales, que eran repartidos entre los agresores.

Violencia

Una vez liberada, la joven prestó declaración en las dependencias policiales de Murcia, donde aseguró que también se ensañaban con ella con fuertes actos de violencia física con patadas, puñetazos y palizas de todo tipo cuando se negaba a ejercer la prostitución.

El operativo culminó con la detención de tres miembros de la red criminal, dos hombres y una mujer de nacionalidad búlgara y de edades comprendidas entre los 36 y 42 años.

Asimismo, fuentes policiales destacaron la labor psicológica de la Asociación de Asistencia Integral de las Víctimas de la Trata de Seres Humanos (Apramp), que ofreció la ayuda necesaria, informó de sus derechos a la joven y le informó acerca de las herramientas necesarias para salir de dicha situación precaria.