Mucho más que un edificio expoliado

Lo que ha quedado claro es la pobre imagen del Gobierno municipal

La imagen de la comisaría de Policía de la Cartuja totalmente expoliada sembró de incertidumbre la credibilidad y el sentido del rigor del que ha hecho gala el Gobierno municipal desde su llegada a la Alcaldía. Un vistazo bastaba para concluir que algo había sucedido en las instalaciones que la empresa Detea acababa de adquirir. El panorama no podía ser más demoledor y de inmediato comenzaron a realizarse cábalas para dar con los autores del robo de infraestructuras y del destrozo de las instalaciones. Nadie pensaba que aquello había sido obra de unos simples chorizos en busca de material para revender, pero menos, que fuera el Ayuntamiento el que hubiera realizado semejante cuadro. El concejal de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, descubrió quién era el responsable de que los nuevos propietarios se encontraran con el edificio semiderruido. Ni más ni menos que el propio Ayuntamiento, que antes de ceder el inmueble decidió llevarse todo lo que era reutilizable. Cabello argumentó en su defensa que lo hicieron porque pensaban que Detea tenía la intención de derruirlo. Se trataba de «indicios», que dieron luz verde a la retirada de material superficial. El nuevo dueño asegura que no había ninguna intención de derribar nada y ahora se pregunta quién será el responsable de la retirada de un material «sin importancia» formado por aires acondicionados, falsos techos, mangueras, 200 tubos fluorescentes, 50 placas de escayolas, cuatro lavabos, cuatro papeleras, así como todas las taquillas que fueron «tomadas» por una chatarrera para hacer negocio. ¿Quién va a hacer frente a la restauración del edificio? De momento, sólo se conocen los interrogantes que se hace Detea y la manera de actuar de los responsables municipales. Los hechos ya están siendo investigados por un juzgado ,pero lo que sí ha quedado claro es la pobre imagen del Gobierno municipal.